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Full text of "Stendek Vol 02 No 07 December 1971"

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SERVICIO INFORMATIVO C. E. I. 


Año I I 


N.° 7 


DICIEMBRE - 1971 



OBSERVACIONES 
EN ZAMORA Y SORIA 





















Composición del Consejo Directivo del Centro de Estudios 
Interplaneterios para el bienio 1970 -1971 


Baio la Presidencia de Honor de los Stes. Profesor Don Herinann Obertíu Don Ma- 
riiis Lleset, Don Antoni Ribera v Don Mariano Velasco, 


Presidente: 
Vice Presidente: 
Sec. Gral. y Tesorero: 
Vicesecretario: 
Consejeros: 
» 

» 


S;. Lüís-María Valiís 

Sr. Josá-MARÍA Casas-Hl’Guet 

Sf. Pedro Redón 

Sr. Manuel Manen 

Sr. Antonio Aparicio 

Sr. Joan Crexells 

Sr JosKP Skiiha 

Sr. José Cervelló 

Sr. Fernando Morí 

Sr. Lluís Tomás 


STENDEK, Servicio Informativo CEI 

Es una publicación trimestral del Centro de Estudios Interplanetarios de Barcelona, 
agrupación fundada en octubre de 1958 e inscrita en el Registro Gubernativo de 
Asociaciones con el número 154, sección 1.^, 

con sede social en; Balmes. 86 entresuelo 2.^ de Barcelona 


Toda la correspondencia dirigida al 
Centro de Estudios Interplanetarios y a 
esta publicación deberá enviarle a: 
CEI, Apartado 282, Barcelona, España 


Toda reproducción total o parcial de 
textox, dibujos y fotografías deberá 
publicarse nece^^ariamente acompañada 
del nombre, número y página de la re¬ 
vista. añadiéndole las siglas CEI y su 
dirección. Se agradecerá el envío de un 
ejemplar. 


STENDEK agradecerá el intercambio con otras publicaciones similares. 

Dirección: STENDEKCEI, Apartado 282, Barcelona. 

STENDEK acceptera avec plaisir l’échange avec toutes les publications similaires. 
Adresse: STENDEKCEI, Apartado 282, Barcelona. 

STENDEK will acknowledge with thanks any exchange with similar publications. 
Address: STENDEKCEI, Apartado 282, Barcelona. 


Los conceptos y opiniones sostenidos en los artículos firmados en estas páginas no 
representan necesariamente la opinión del CEI. Los escritos insertados lo son bajo 
la responsabilidad de sus autores. 


En este número colaboran CEI-Madrid (Apartado de Correos, 9.222) a 
través de sus miembros, Sres. David G. López y Félix Ares de Blas; y CEONI 
de Valencia (Paseo del Mar, 23. Valencia, 10) con un artículo de su Presidente 
Don Vicente-Juan Ballester Olmos. 









EDITORIAL 



CENTRO DE ESTUDIOS 
INTERPLANETARIOS 


SUMARIO 

Editorial por Rere Redón . 1 

Observaciones Ibéricas,de 
Junio a Diciembre de 
1971 ... . . 2 

Informe sobre los extraños 
sucesos de Ucero, por 
David G. López, Bernard 
L. Begule y Félix Ares 
de Blas.5 

Actividad OVNI en rela¬ 
ción con las noches de 
líos días de la semana, 
por Dr. Jacques Vallée . 12 

El extraño fenómeno lumi¬ 
noso de Zamora, por 
Francisco Lezcano . . 16 

Los Extra-Terrestres(lll)por 
Jader U. Pereira. . . 20 

Goethe cita la observación 
de un meteoro ... 22 

Un caballo resulta enfer¬ 
mo trás un incidente 
OVNI, por John Magor . 23 

Sociología de los aterriza¬ 
jes ibéricos, por el Dr. 
Jacques Vallée y Vicente 
Juan Ballester Olmos . 27 

Observaciones en el 
Mundo.3l 


Director: 

Joan Crexeli.s. 

Siib-Director: 

Pehk Redón. 


Dep. Legal: B 18463 - 1970. 
Imprime: 

Imprenta Ortega - Aribau, 7 


Recientemente nos ha llegado la noticia 
de que a los miembros de CEI-Madrid les ha 
sido ofrecido, de un modo más bien oficial, 
la utilización del «Centro de Cálculo» de la 
Universidad de Madrid, 

Los archivos de CEI, como los de otras or¬ 
ganizaciones similares, son muy voluminosos, 
constando en ellos varios miles de casos que 
van aumentando paulatinamente en número 
con las nuevas aportaciones procedentes de 
distintas fuentes, haciéndose sumamente di¬ 
fícil su manejo. Por lo tanto, esta ayuda que 
se nos propone redundará en beneficio de la 
labor a realizar. 

Hasta el momento, y en relación con el 
estudio de la casuística OVNI ibérica, sola¬ 
mente en dos ocasiones se han utilizado los 
modernos sistemas IBM. Fue el Presidente 
del CEONI de Valencia, Vicente Ballester, 
quien, con ocasión del estudio de los aterri¬ 
zajes referidos a nuestra península, utilizó 
para procesar los datos en su poder la uni¬ 
dad de cálculo de la Universidad californiana 
de Berkeley. En nuestro país, han sido utili¬ 
zados estos modernos sistemas en una oca¬ 
sión, y fueron concretamente los actuales 
miembros de CEI-Madrid quienes, al llevar a 
cabo su completo estudio de la Oleada penin¬ 
sular de 1968169, utilizaron de forma oficio¬ 
sa, y con las consiguientes limitaciones, esta 
unidad de cálculo que ahora les ha sido ofre¬ 
cida oficialmente. 

En una comunicación procedente del Di¬ 
rector de dicho Centro no sólo se ofrece la 
utilización del complejo sistema, sino que 
además la cooperación del equipo de mate¬ 
máticos a su servicio y, lo que es importante, 
sin ningún tipo de limitación de tiempo. 

El ofrecimiento se extiende, también, a la 
publicación en el Memorándum de activida¬ 
des del Centro y en el de Investigaciones de 
la Universidad madrileña de los trabajos que 
se realicen, lo que es muy importante, ya que 
de este modo la labor desarrollada llegará a 
personas a las que puede despertar su inte¬ 
rés por el tema y que, con el tiempo, pueden 
ser elementos importantes en los estudios 
que se están llevando a cabo. 

Nos decían los miembros de CEI-Madrid, 
que esta es una buena ocasión —quizá la pri¬ 
mera — para dar a los estudios ufológicos 
un carácter de oficialidad en nuestro país. 

Pere REDON 


- 1 - 










Observaciones Ibéricas 

de Junio a Diciembre de 1971 


8 de junio. Puebla de los Infantes, SEVILLA. 

«A las 22 horas de este día fue visto en el espacio, sobre esta localidad, un 
cuerpo brillante y con grandes destellos de luz, que giraba sobre sí, avan¬ 
zando en dirección Sur-Este y que en intervalos de segundos se oscurecía. 
Este cuerpo extraño aparecido en el firmamento fue observado por el secre¬ 
tario de este Ayuntamiento, don Clemente Rodríguez Morillo, y su esposa, 
y coincidió con un corte de suministro de energía eléctrica a la localidad». 

Información de: recorte de El Correo de Andalucía. Sevilla, del 15 de 
junio de 1971, enviado por nuestro corresponsal en aquella ciudad don José 
Antonio Galán, a quien agradecemos su colaboración. 

26 de julio. Setúbal. ESTREMADURA. 

«Un lector de esta ciudad, el señor Manuel Militáo de Carvalho, observó 
en las primeras horas de hoy, un objeto extraño, de color anaranjado, que 
sobrevolaba el espacio sobre esta ciudad, en distintas direcciones, inmovili¬ 
zándose, varias veces, en ciertos puntos, y que despertó especial atención 
debido a sus singulares evoluciones». 

Información de: recorte de Diario de Noticias, Lisboa, del 26 de junio 
de 1971, enviado por nuestro corresponsal en la capital portuguesa don Joa- 
quim Bispo, a quien agradecemos su colaboración. 

26 de junio. Sagunto. VALENCIA. 

«El sábado día 26, a las 20'45, y con una claridad de día pues no se dis¬ 
tinguían aún las estrellas, ocurrió lo siguiente. Me encontraba en la puerta 
de mi casa y, en el preciso momento en que miraba hacia el oeste, me quedé 
atónito viendo aparecer un objeto de una luminosidad desconcertante y de 
un tamaño aproximado al de una rueda de moto Yespa. Era visible perfecta¬ 
mente, con un tono de colores azulado-amarillento y de forma discoidal. Su 
dirección era oeste a este y pasó sobre la vertical de la ciudad a una velo¬ 
cidad incalculable, ya que lo vimos durante pocos segundos antes de per¬ 
derse en dirección al mar. Su altura sería como mínimo de unos 6 Kms. La 
observación alcanzó a muchas personas». 

Información de: carta autógrafa de nuestro corresponsal en Sagunto 
don Ramón Cardo Núñez, acompañada de un recorte del diario Las Provin¬ 
cias de Valencia del 27 de junio, en el que se da cuenta de la observación 
según descripción del señor Cardo, a quien agradecemos su colaboración. 

3 de julio. Ortigueira. LA CORUÑA. 

«Un objeto brillante no identificado situado a gran altura sobre la ver¬ 
tical de Ortigueira, que seguía una marcha lenta en dirección este a oeste, 
ha sido visto a partir de las seis de la tarde hasta las primeras horas de la 
noche». 

Información de: recorte de Diario Vasco, Ssin Sebastián, del 4 de julio 
de 1971, enviado por el Grupo Charles Fort de Valladolid, a quienes agra¬ 
decemos su colaboración. 


— 2 — 


29 de julio. Sobreda de Caparica. ESTREMADURA. 


«Poco antes de las 22 horas, algunas personas que residen en esta locali¬ 
dad fueron sorprendidas por la aparición en el cielo de un extraño objeto 
luminoso. Según informaciones de lectores que nos telefonearon, el extraño 
objeto, que era muy brillante y más grande que una estrella, tenía a su alre¬ 
dedor una especie de halo luminoso muy semejante al que circunda el Sol 
durante el día. En un principio se hablaba de que aquello era un avión, pero 
como pasadas dos horas el objeto se encontraba prácticamente en la misma 
posición, se desechó esta idea, pudiéndose verificar durante este tiempo 
que el objeto luminoso se movía a gran altura sobre la zona de la Ponte da 
Telha». 

Información de: recorte de O Sécalo, Lisboa, del 30 de julio de 1971, 
enviado por nuestro corresponsal en la capital portuguesa don Reginard de 
Paiva, a quien agradecemos su colaboración. 

75 de agosto. La Estrada. PONTEVEDRA. 

«Desde que se ocultó el Sol se observa sobre el cielo de esta localidad 
un objeto extraño, que evoluciona lentamente de sur a este, elevándose. El 
citado objeto desprende un gran resplandor y el espectáculo atrae la mirada 
de muchos curiosos, que lo contemplan desde diversos puntos de la población». 

Información de: noticia que no publicó el diario barcelonés El Correo 
Catalán y que nos fue enviada por nuestro lector don Josep Playa. El diario 
Las Provincias de Valencia la publicó el 16 de agosto, siéndonos remitida 
por el grupo CEONI. A ambos nuestra gratitud. 

28 de agosto. Tudela-Vegiiín. ASTURIAS. 

«Sobre las 1 r45 de la noche apareció sobre el cielo de este pueblecito 
un extraño artefacto volador. Era de construcción redonda con luces ana¬ 
ranjadas y azul. Parece ser que constaba de dos partes, una más pequeña 
que se separaba para después volver a unirse con la mayor, que era la de 
luces color naranja. Durante más de media hora sobrevoló las proximidades 
de la cantera de la fábrica de cementos, marchando después hacia Olloniego, 
perdiéndose en la distancia. 

El OVNI fue visto por un conocido taxista ovetense que venía de Sama 
y que recogió en Tudela-Veguín a dos muchachos, también de Oviedo, que 
fueron quienes nos contaron la presencia del artefacto en la vecina localidad. 
También fue visto por el dueño y varios clientes de un establecimiento de 
Tudela-Veguín. Quienes nos narraron el suceso llegaron al periódico pálidos 
y desencajados». 

Información de: recorte de La Voz de Asturias, Oviedo, del 29 de agosto 
de 1971, enviado por nuestro corresponsal en aquella ciudad don Jaime Fer¬ 
nández Sendín, a quien agradecemos su colaboración. 

18 de septiembre. Alcañices. ZAMORA. 

«El señor jefe de la oficina de Telégrafos de Alcañices, llamó anoche a 
nuestra Redacción, para comunicarnos una importante noticia. A través del 
auricular se observaba en nuestro amable interlocutor un evidente nervio¬ 
sismo, desasosiego e intranquilidad que compartían otras muchas personas 
de Alcañices, puesto que el suceso no fue observado por una sola, sino que 
fueron varias y de la mayor solvencia, las que contemplaron la extraña visión. 

El jefe del Centro de Telégrafos cedió el teléfono al señor veterinario 
de Alcañices, testigo de excepción. 


— 3 — 


—Fue entre las ocho y las nueve de la noche. Venía yo de una finca si¬ 
tuada a medio kilómetro en la carretera de Rabanales, cuando observé, al 
norte de la Aduana de Alcañices, y a unos 500 metros de esta villa, una des¬ 
lumbrante iluminación. Pensé en el resplandor de algún incendio y me apre¬ 
suré a dar cuenta de ello al señor alcalde quien, a su vez, avisó a la Guardia 
Civil. 

Por mi parte volví a tomar el coche para dirigirme hacia el lugar del 
extraño suceso. En el camino encontré a un motorista que también había 
observado la gran claridad que juzgó, asimismo, como de fuego en el monte. 
Ya en el lugar donde observamos el fenómeno, no pudimos descubrir ni 
llamas, ni humo. Sin embargo, una finca de rastrojo cercada, de unos 50 
por 100 metros, apareció calcinada, como si por ella hubiera pasado un rulo 
caliente o quizá una tolva de aire recalentado que produjo el chamuscado 
a corros. No habrían transcurrido ni cinco minutos desde que fue observado 
el fenómeno y, sin embargo, la tierra de la finca estaba fría, es decir que en 
ella no se había producido fuego alguno." 

Como fueron varias las personas que observaron la extraña visión, pronto 
se extendió la noticia por la villa sembrando la preocupación e inquietud en 
todos los vecinos. 

Al parecer, el fenómeno de la luz vivísima, un poco azulada, se prolongó 
casi media hora. Sin embargo, nuestros comunicantes no nos dijeron que 
vieran ningún objeto, aunque quizá tengan la convicción de que precisamente 
la luz deslumbrante ocultara el OVNI que la produjera». 

Información de: recorte de El Correo de Zamora, Zamora, del 19 de 
septiembre de 1971, enviado por nuestro lector don Jaime Cañelías, a quien 
agradecemos su colaboración. 


LIBROS SOBRE EL TEMA OVNI TRADUCIDOS 
AL CASTELLANO (/) 

Michel Carrouges: «APARECEN LOS MARCIANOS». Editorial Pomaire. 
(Avda. Infanta Carlota, 157), Barcelona 1968. 

Frank Edwards: «PLATILLOS VOLADORES». Editorial Diana. Méxi¬ 
co DF, 1967. 

Frank Edwards: «PLATILLOS VOLANTES... AQUI Y AHORA». Edito¬ 
rial Plaza & Janés (Virgen de Guadalupe, 21-33. Esplugas de Llo- 
bregat), Barcelona 1970. 

Charles Fort: «EL LIBRO DE LOS CONDENADOS». Ediciones Rumeu 
(Avda. Madrid, 95), Barcelona 1970. 

John G. Fuller: «INCIDENTE EN EXETER». Editorial Plaza &: Janés. 
Barcelona 1967. 

John G. Fuller: «EL VIAJE INTERRUMPIDO». Editorial Plaza & Janés. 
Barcelona 1968. 

Cari G. Jung: «SOBRE COSAS QUE SE VEN EN EL CIELO». Editorial 
Sur. Buenos Aires 1961. 


-4 — 



INFORME SOBRE LOS EXTRAÑOS 

SUCESOS DE UCERO 

por David G López, Bernard L. Begu/e y Félix Ares de Blas 


La prensa española de los días 2 y 
3 de septiembre del año 1968 hizo 
amplio eco de un extraño fenómeno 
que tuvo por escenario la pequeña 
localidad de Ucero, en la provincia 
de Soria. Del diario ABC de Madrid 
de aquellos días hemos extraído la 
siguiente noticia: 

«Aproximadamente a las 6'30 de la 
tarde, suponemos que del día 2, y 
cuando se encontraba en el paraje 
denominado «La Huelga», don Pedro 
Aylagas, residente en la villa soriana 
de Ucero, asegura haber visto un ob¬ 
jeto luminoso posado en el suelo. 
Alrededor se veían tres sujetos que 
se movían. El hombre se encontraba 
en el campo cuando fue sorprendido 
por una tormenta que le obligó a re¬ 
fugiarse bajo un árbol. Se escondió. 
Desde allí vio aparecer el objeto que, 
según añrma, era de tamaño algo ma¬ 
yor que una rueda de camión, y des¬ 
pedía intensos colores. El objeto des¬ 
cendió lentamente y cambiando de 
color enfocó a don Pedro, obligán¬ 
dole a agacharse, porque era tal la 
potencia de la luz que le hizo daño 
a la vista. Cuando volvió a incorpo¬ 
rarse vio alrededor del aparato a tres 
sujetos que se movían, pero el tes¬ 


tigo no puede precisar si se trataba 
o no de seres humanos. Al poco rato, 
el objeto se elevó siguiendo el curso 
del valle del río Chico, afluente del 
Ucero». 

Dado que en estos momentos nos 
encontrábamos efectuando un amplio 
estudio sobre la Oleada española de 
los años 1968-69 (*), consideramos 
importante hacer investigación direc¬ 
ta sobre cuantos casos. Tipo /, pare¬ 
ciesen presentar interés para este es¬ 
tudio. Analizando los máximos y los 
mínimos detenidamente que existen 
dentro de la misma Oleada, resalta 
enormemente el que se produce en¬ 
tre los diez dias anteriores y los diez 
posteriores al que nos ocupa, dándo¬ 
se un total de 30 observaciones (des¬ 
contando el globo observado sobre 
Madrid el 5 de septiembre y los que 
con él pudieren relacionarse), mu¬ 
chas de ellas con grandes similitudes 
entre sí, siendo la registrada en Uce¬ 
ro una de las más representativas. 

El domingo 16 de noviembre de 
1969, un equipo de encuesta, com¬ 
puesto por Félix Ares de Blas, Ber¬ 
nard L. Begule y David G. López, se 
destacó al lugar del suceso con la 
finalidad de investigar lo ocurrido. 

7V 


Aunque ya había transcurrido más 
de un año desde la fecha de la obser¬ 
vación, el recuerdo se mantenía vivo 
en la mente de los habitantes de la 
localidad. Aquel suceso les había sa¬ 
cado del monótono transcurrir de los 
días y ha dejado una fuerte impre¬ 
sión en su memoria. 

Serían aproximadamente las doce 
de la mañana cuando llegamos a la 
pintoresca villa soriana, encuadrada 
en un hermoso valle por donde dis¬ 
curre el río Ucero, portador de un 
menguado caudal. Como primer pun¬ 


to de recurrencia nos dirigimos a 
una pequeña tienda de comestibles, 
situada al borde de la carretera. Su 
propietario, al conocer cuales eran 
las motivaciones de nuestro viaje, se 
mostró sumamente cordial, haciendo 
buena gala de la amabilidad caste¬ 
llana. Por unos momentos creimos 
que nuestro esfuerzo había sido inú¬ 
til, ya que don Pedro Aylagas, prin¬ 
cipal testigo, no se encontraba en el 
pueblo —hacía dos días que se había 
ido para Soria— pues solamente re¬ 
side en Ucero durante la temporada 


<*) Los (los piillKM’OS VolllllKMlCS {l(* CSt(* (‘StlKÜO |)ll(‘(i(M1 ol) l(‘ IKMSC' (*SC*IÍ l)M'Il(lo il 1 A¡)nrl;i:!() (1(* 

Corroos 9.222 (k“ MndiMd. 


— 5 — 


de las faenas campestres, pasando el 
resto del año en la capital de la pro¬ 
vincia. Pero, afortunadamente, los ve¬ 
cinos tenían referencia de su direc¬ 
ción y, además, buen número de tes¬ 
tigos secundarios permanecía en el 
pueblo. 

Habrían transcurrido cinco minu¬ 
tos desde nuestra llegada, cuando don 
Luis Hernando, encargado de la pis¬ 
cifactoría existente en la localidad, 
vino a sumarse a nuestra conversa¬ 
ción alegando que él también había 
sido testigo de un extraño fenómeno, 
con una anticipación de 15 días sobre 
la fecha de la observación de don Pe¬ 
dro Aylagas. En términos generales 
nos relata el suceso como exponemos 
a continuación: 

«Era el día 16 de agosto. A las nue¬ 
ve de la noche, ya totalmente oscure¬ 
cido, iba yo caminando por la carre¬ 
tera acompañado de mis dos hijos 
en dirección a mi casa, situada a 
unos 500 metros del pueblo (Fig. 1), 
cuando repentinamente vimos a la 
altura de la colina una especie de 
rueda que desprendía un intenso res¬ 
plandor. Era como un fogonazo tan 
terriblemente fuerte que nos dañó la 
vista y tuvimos que cerrar los ojos. 
Parecía como si descendiese para 
ocultarse tras la loma, pero todo ello 
duró un instante y no tuvimos tiem¬ 


po de ver más. Todas las inmediacio¬ 
nes quedaron iluminadas como de 
día. Mis hijos recibieron una impre¬ 
sión tan fuerte que aquella noche se 
fueron a la cama sin cenar, pues se 
les quitó el apetito. Comentamos en 
casa lo ocurrido, pero nadie le dio 
importancia» [?!]. 

Hasta aquí hemos hecho descrip¬ 
ción de lo que vio don Luis Hernan¬ 
do, pudiéndose resumir en breves pa¬ 
labras: Un fogonazo que parecía pro¬ 
ceder de una especie de rueda, cau¬ 
sando la impresión de descender tras 
la colina inmediata. 

Fue en este mismo lugar donde 
días después, el 28 exactamente, don 
Pedro Aylagas observó el fenómeno 
cuya referencia de prensa hemos 
dado a conocer al principio de este 
reportaje, pero que por hallarse del 
otro lado de la colina (Fig. 1) pudo 
observar en su totalidad y por espa¬ 
cio de seis o siete minutos. 

Pasaremos ahora a hacer una des¬ 
cripción de los condicionamientos 
climatológicos y circunstancias espe¬ 
ciales que concurrieron en la zona 
durante los días que competen a 
nuestro estudio: 

Según indicación de don Luis Her¬ 
nando, las condiciones atmosféricas 
en la fecha de su observación eran 
inmejorables: había hecho un día so- 



F¡tí. l. — Phiiio tíciUM nl : A, punto (1(‘ obscí vofióii (k* 1). Luis I{(‘i nniido; It, piscifactoi in; 
C, punto (le ol)S(“rv;u*ióii <l(* 1). IN'dio Aylo^as; I), lom;i; K, post(*; F, liiicíi suprimida, (1, 

liifíai' dcl fenómeno. 


— 6 — 









leado típico del mes de agosto, el 
cielo estaba límpido y la noche era 
estrellada sin que ninguna nube en¬ 
turbiase su cielo. No obstante, nos 
hace destacar que las tormentas du¬ 
rante la temporada de estío son fre¬ 
cuentes, y normalmente acompaña¬ 
das de grandes descargas eléctricas, 
aunque siempre destacando que esta 
circunstancia no aconteció el día 16, 
fecha de su observación. 

Hicimos gran hincapié en la posi¬ 
bilidad de que el tremendo resplan¬ 
dor que cegó sus ojos pudiera haber 
sido un relámpago o un rayo, cosa 
que negó rotundamente. Pero sí puso 
en nuestro conocimiento que una lí¬ 
nea de 16.000 V. atraviesa el lugar 
donde se venían repitiendo estos fe¬ 
nómenos, concurriendo, además, que 
en días anteriores había sido objeto 
de manipulaciones por parte de los 
empleados de la compañía eléctrica, 
pues se había suprimido uno de los 
dos ramales en que se dividía a par¬ 
tir del punto de las observaciones. Te¬ 
rriblemente interesados ante esta cir¬ 
cunstancia, de indudable valor, nos 
desplazamos al lugar, siempre acom¬ 
pañados por don Luis Hernando que 
amabilísimamente se prestó para ser¬ 
virnos de guía en nuestras indaga¬ 
ciones. 

Al pie del poste del tendido, donde 
antiguamente partían dos derivacio¬ 
nes (Fig. 2), hicimos las siguientes 
averiguaciones: 



Fifí. 2. — Con l:i .\, el poste F-Ckí-DK ; eon 

l:i li, l:i líii(‘:i siipi'ini 

— El tendido está soportado por 
postes de madera, de características 




Fifí. 2. — Imi 1, vista (MI planta antes de repa¬ 
rar: .\, poste; li, aislador; C, hilo. Kn 2, des¬ 
pués de reparai’. En 2, vishi en al/ado: A, 
soportes oxidados; H, zona (ineniada. 

bastante deñcientes; los cables se 
apoyan sobre jicaras de vidrio que, 
a su vez, se encuentran sujetas al 
poste mediante ganchos metálicos 
(Fig. 3). 

— El soporte donde la línea hace 
un cambio de dirección se halla que¬ 
mado a la altura del paso de los ca¬ 
bles, hecho que demuestra la existen¬ 
cia de una descarga entre el hilo y el 
poste. 

— Se daba también la circunstan¬ 
cia de que los soportes metálicos, 
que unían las jicaras al madero, es¬ 
taban totalmente oxidados, cosa que 
como pudimos comprobar no sucedía 
en los restantes postes. 

En este punto, una deducción es¬ 
taba clara: «Allí se habían producido 
frecuentes descargas eléctricas entre 
los hilos conductores y el poste, ori- 


— 7 — 












ginando las quemaduras en el mismo 
y la oxidación de los hierros por efec¬ 
to de la alta temperatura y la forma¬ 
ción de oxígeno activado en la des¬ 
carga». 

Faltaba averiguar la causa de este 
fenómeno. Las hipótesis son varias: 

— En primer lugar, al ser suprimi¬ 
do uno de los ramales, los cables se 
aproximaban al poste a menos dis¬ 
tancia de la reglamentaria, haciendo 
factible el salto de chispa en algunas 
circunstancias de sobrecarga o enra¬ 
recimiento atmosférico. 

— Por otra parte, también fue fᬠ
cil comprobar que este es el soporte 
a menor altura de todo el tendido, 
encontrándose en franco declive con 
relación a los anteriores y posterio¬ 
res (Fig. 2), lo cual, en momentos de 
lluvia, originaría un deslizamiento del 
agua a lo largo de los hilos para ir a 
verterse al punto más bajo —poste 
aludido—, causando un cortocircuito 
entre los cables de la línea con la 
consiguiente descarga. Se produciría, 
pues, un vivo resplandor que daría 
origen a nuestro supuesto OVNI. 

La segunda hipótesis queda descar¬ 
tada en el fenómeno del día 16, pues 
no hubo en esta fecha ninguna tor¬ 
menta ni llovizna. La primera hipó¬ 
tesis encuentra también alguna difi¬ 
cultad ante el hecho de que don Luis 
Hernando asegura no haber visto un 
resplandor, sino una cosa redonda 
que desprendió un fuerte resplandor 
y parecía descender tras la colina. Te¬ 
niendo en cuenta que el poste está 
asentado en zona llana, tras la loma 
(de 50 metros de altura), resulta im¬ 
posible en estas condiciones observar 
el núcleo productor del resplandor 
(Fig. 4). 

Solamente caben las explicaciones 
siguientes: 

1. La descarga fue de intensidad 
tal que su resplandor tuvo una lumi¬ 
nosidad capaz de dañar la vista sin 
necesidad de fijarla en el centro de la 
misma. 

2. Se produjo una alta ionización 
en el aire circundante del poste, des¬ 
prendiéndose en forma plástica y des¬ 
plazándose en la atmósfera durante 
algunos instantes, con arreglo a la 
dirección forzada por los campos 
magnéticos y eléctricos concurrentes 
en este punto, y favorecida por los 



4 

torbellinos de fácil formación por 
concurrir allí tres gargantas. 

Debemos reconocer que la segunda 
explicación es altamente improbable 
a partir de una línea de sólo 16.000 
voltios. 

Aquí finalizaban las investigaciones 
en el lugar donde habían venido re¬ 
pitiéndose, durante un mes, una se¬ 
rie de extraños fenómenos. Resultó 
inútil la búsqueda de vestigios en los 
terrenos circundantes de lo que ha¬ 
bría podido ser un aterrizaje, pues 
más de un año había pasado. Pero, 
siempre en boca de don Luis Hernan¬ 
do, allí se había desplazado gran nú¬ 
mero de personas, e incluso el capi¬ 
tán de la Guardia Civil de Burgo de 
Osma, en los días posteriores al 28 
de agosto —fecha de la observación 
de don Pedro Aylagas— no encon¬ 
trando ninguna particularidad sobre 
el terreno. 

De regreso a Ucero volvimos a po¬ 
nernos en contacto con el propieta¬ 
rio de la tienda de ultramarinos, 
quien terminó de facilitarnos algunas 
informaciones complementarias. Puso 
en nuestro conocimiento que aparte 
de las dos observaciones ya citadas 
(día 16 de agosto por don Luis Her¬ 
nando y día 28 de agosto por don Pe¬ 
dro Aylagas), fueron realizadas otras 
dos con fechas anteriores: una a prin¬ 
cipios de agosto por un vecino del 
pueblo que se encontraba en este lu¬ 
gar, y asegura haber visto un fenóme¬ 
no de las características antes cita¬ 
das, que descendió al valle para lue¬ 
go volver a ascender (nos fueron 
imposibles mayores detalles en este 


— 8 — 



punto, pues el testigo se hallaba 
ausente). Otra observación, cuya fe¬ 
cha no pudo ser determinada, fue ve¬ 
rificada también por dos vecinos de 
la localidad. 

Inquiridos sobre si se había produ¬ 
cido alguna alteración en el suminis¬ 
tro de Huido eléctrico durante esas 
fechas, obtuvimos una respuesta ne¬ 
gativa, no recordando haber aprecia¬ 
do nada de particular. Sólo quedó 

* 


Eran las tres de la tarde cuando 
decidimos abandonar este pintoresco 
pueblecito para dirigirnos a Soria en 
busca de don Pedro Aylagas, princi¬ 
pal testigo del fenómeno. Los setenta 
kilómetros discurrieron rápidamente, 
y en la pequeña capital de la provin¬ 
cia nos fue fácil localizar a don Pedro 


recalcado que los operarios de la com¬ 
pañía eléctrica habían suprimido uno 
de los ramales de la línea, y que, en 
fechas posteriores a la última obser¬ 
vación, regresaron para reparar de¬ 
ficiencias —siempre en el poste alu¬ 
dido— que originaban alteraciones en 
el normal suministro eléctrico de los 
pueblos a los que atiende esta con¬ 
ducción. 


* 


gracias a las informaciones obtenidas 
en Ucero. Tuvimos todavía que espe¬ 
rar hasta casi las siete de la tarde, 
hora a la que finalizó el partido de 
fútbol al que asistía como espectador. 

La impresión que su persona nos 
causó fue francamente inmejorable. 
Hombre de estatura elevada, unos 60 



F¡}». ,5 - K1 descenso 


— 9 — 








años de edad, manteniendo unas mag¬ 
níficas condiciones físicas. Su trato 
era amable y parecía desprenderse 
de él una gran sinceridad. Retirado 
de la Policía Armada desde hace va¬ 
rios años, don Pedro reparte su tiem¬ 
po entre Soria, donde pasa la tem¬ 
porada invernal, y Ucero durante la 
época de primavera y estío. 

Su esposa posee una gran confianza 
en él, asegurándonos desde el primer 
instante la seriedad de su marido. 

Hecha esta pequeña introducción 
sobre la persona de don Pedro Ayla- 
gas, pasaremos a hacer el relato de 
su observación poniéndolo en boca 
del propio testigo: 

«Serían las 7,30 de la tarde del 28 
de agosto y comenzaba ya el atarde¬ 
cer. El día había estado inseguro con 
grandes intervalos de nubes. Hasta 
ese momento se habían registrado 
algunas precipitaciones de no mucha 
importancia, por lo que decidí refu¬ 
giarme bajo un árbol para merendar, 
tras haber efectuado las faenas del 
campo. Estaba yo agachándome con 
la botella de vino en la mano, cuan¬ 
do observé de repente como bajando 
del cielo y entre las dos peñas (Fig. 5) 
una luz brillante. Era como el Sol y 
emitía unos destellos de muchos co¬ 
lores, por lo que en este instante que¬ 
dé asombrado y sin saber qué era lo 
que estaba presenciando [su esposa 
apunta aquí que por un momento le 
había recordado las apariciones de la 
Virgen]. El objeto siguió bajando y 
pude ver que tenía una forma muy 
extraña y que desprendía un haz de 
luz muy potente por la parte supe¬ 
rior, enfocando hacia arriba. Repenti¬ 
namente, cuando estaba a unos tres¬ 
cientos metros de altura, hizo una 
evolución muy rara inclinándose e 
iluminando con su foco toda la zona 
de montañas y el suelo a su alrede¬ 
dor. Era una luz potentísima, de un 
color que tiraba un poco al rojizo, y 
parecía que todas las peñas ardían. 
Cuando me dio el chorro en la cara, 
me quedé un poco deslumbrado, sen¬ 
tí dentro de mí una especie de picor 
y calor, me dio la impresión de que 
los pelos se ponían de punta y sentía 
como una terrible fuerza que me em¬ 
pujaba hacia él, hasta tal punto que 
se me cayó la botella y sentí verdade¬ 
ro miedo. [Debemos hacer notar que 


todos estos efectos pueden ser produ¬ 
cidos por una alta ionización atmos¬ 
férica]. Después de hacer eso volvió 
a poner el foco en posición vertical y 
siguió descendiendo lentamente. Ob¬ 
servé que el aparato parecía girar so¬ 
bre sí mismo y que de su interior 
procedía una luminosidad de colores 
diversos, como saliendo por unas ven¬ 
tanas. Desde su parte superior ema¬ 
naba una especie de cascada de chis¬ 
pas que caían hasta el suelo. 

Llegado al ras de tierra dejó de 
girar y se posó. Pude apreciar su for¬ 
ma perfectamente (Fig. 6): parecían 
dos platos, muy cóncavos, unidos en¬ 
tre sí. Tenía como 4 ventanillas alar¬ 
gadas y otras 4 superiores más peque¬ 
ñas, de cada una de las cuales ema¬ 
naba un color distinto: rosa, verde, 
plomo... 



Al instante de haberse detenido, y 
como impulsados por un resorte, sa¬ 
lieron desde su parte central, en or¬ 
den correlativo de derecha a izquier¬ 
da, tres objetos pequeños de color 
oscuro que llegaron hasta el suelo. 
Parecían permanecer unidos al apa¬ 
rato mediante algo. Por algunos mo¬ 
mentos pensé que pudiera tratarse de 
«personas» muy bajitas, pero también 
podrían haber sido unas patas. Apro¬ 
ximadamente un minuto después, y 
en el mismo orden con que habían 
salido, volvieron a retirarse hacia el 
interior. En este momento el objeto 
comenzó a elevarse lentamente con 
la potente luz dirigida hacia arriba. 


— 10 — 













Cuando hubo alcanzado unos 200 ó 
300 metros de altura adquirió una 
gran velocidad, y por el mismo lugar 
donde apareció, siempre siguiendo la 
vertical con una pequeña inclinación 
hacia el Norte, escapó de mi vista en 
pocos segundos. 

La duración total fue de seis a siete 
minutos». 

Hasta aquí hemos expuesto el rela¬ 
to de don Pedro Aylagas, testigo del 
extraño fenómeno. 

Excitado debido al suceso, se diri¬ 
gió después a Ucero donde lo comen¬ 
tó con sus vecinos. Por encontrarse 
en el pueblo un sobrino suyo, maes¬ 
tro nacional, y considerando de gran 
interés lo ocurrido, la noticia fue co¬ 
municada al diario regional Hogar y 
Pueblo, de donde se difundió al resto 
de la prensa española. 

Don Pedro Aylagas y su esposa añr- 
man que en aquel mismo día, y fechas 
anteriores, se produjeron apagones y 
deñciencias en el suministro eléctrico 
de Ucero. Dato que no concuerda con 
la información facilitada por otros 
vecinos del pueblo. 

En el mismo día y a la misma hora, 
el fenómeno fue observado por otra 
persona de la localidad, que en aque¬ 
llos momentos circulaba por la carre¬ 
tera sobre la caja de un tractor car¬ 
gado de mies, pero que por encon- 

* 


trarse al otro lado de la loma no pudo 
apreciar más que un fogonazo de ca¬ 
racterísticas idénticas a las ya descri¬ 
tas por don Luis Hernando. 

Según don Pedro Aylagas, por aque¬ 
llas fechas, ignora si el mismo día, un 
cura párroco de un pueblo situado 
por la comarca aseguró haber visto 
un objeto de igual descripción a la 
hecha por él, con la única diferencia 
de que éste se desplazaba en horizon¬ 
tal. Carecemos de más noticias sobre 
este punto, pero se están llevando a 
cabo las averiguaciones oportunas. 

Al sugerir a don Pedro la idea de 
que el fenómeno por él observado de¬ 
rivase directamente del tendido eléc¬ 
trico, obtuvimos una respuesta ta¬ 
jante: «Yo conozco muy bien ese 
fenómeno; incluso durante esos días 
he tenido ocasión de verlo varias ve¬ 
ces en el poste, y no dejaba de ser un 
chisporroteo azulado alrededor del 
poste, aunque algunas veces las chis¬ 
pas llegaban hasta el suelo. De todos 
modos, mi observación no tuvo nada 
que ver con ello. Por otra parte, el 
lugar donde se posó el objeto estaba 
a más de cien metros de la línea». 

El tamaño de este supuesto apara¬ 
to resulta difícil de calcular. No obs¬ 
tante, el testigo asegura que no sería 
de una altura inferior a tres metros. 


•k * 


CONCLUSIONES 

El lector que haya llegado hasta 
estas líneas, analizando con cuidado 
todos sus puntos, se encuentra en 
unas condiciones similares a las nues¬ 
tras a la hora de emitir un juicio 
sobre este extraño fenómeno. 

Existen factores a favor y factores 
en contra. El hecho de que comen¬ 
zase a producirse tras la supresión 
de la línea y dejase de acontecer in¬ 
mediatamente después de que fuese 
reparada, disminuye sus pruebas fa¬ 
vorables. ¿Casualidad? Es sumamen¬ 
te extraño. 

Por otra parte, don Pedro Aylagas 
describe demasiados detalles, impro¬ 
pios de una persona con una fuerte 
tensión nerviosa y que acaba de reci¬ 
bir un fogonazo en los ojos, de una 
intensidad tal que le produjo dolor 


en los mismos durante dos días (se¬ 
gún declaraciones del testigo). Natu¬ 
ralmente, no pensamos en una tergi¬ 
versación voluntaria de los hechos, 
pero la imaginación humana convier¬ 
te fantasías en realidades subjetivas 
en muchas ocasiones. Debemos con¬ 
tar también con que un año ha pasa¬ 
do y que, aunque la narración se 
ajusta a la original en sus aspectos 
fundamentales, existen pequeños de¬ 
talles que poco a poco se van suman¬ 
do y van recubriendo la versión pura 
con una aureola de fantasía. 

Pero también es evidente que exis¬ 
ten factores a favor. Y sobre ellos no 
es necesario que volvamos a hacer 
hincapié. La duda, como en todas 
estas ocasiones, permanece. No se 
puede añrmar ni negar nada. El caso 
no se ha dado por concluido y la in¬ 
vestigación permanece abierta. 


— 11 — 








ACTIVIDAD OVNI EN RELACION CON LAS 
NOCHES DE LOS DIAS DE LA SEMANA'' 

por el Dr. Jacques Vallée 


Una de las características más no¬ 
tables de los fenómenos OVNI es que 
ocurren en intervalos de tiempo bien 
definidos (pero aun no predecibles). 
En una escala general podemos ob¬ 
servar un patrón de repentinas y 
destacadas oleadas de amplio alcan¬ 
ce, sobre un período de uno o dos 
meses. En una escala local tenemos 
oleadas que duran de unos pocos días 
a una semana... Y tenemos también 
el nivel de ruido de fondo, de carác¬ 
ter mundial, aparentemente acciden¬ 
tal, visiones que nunca desaparecen 
completamente entre oleadas, etc. 

A pesar de que se ha estudiado du¬ 
rante mucho tiempo este tipo de olea¬ 
das, hasta hace muy poco no se ha 
prestado atención a la distribución 
de las observaciones relacionadas con 
la hora y con el día de la semana. 

En un reciente análisis de 100 ate¬ 
rrizajes ibéricos, la «ley horaria» que 
se propuso en primer lugar en la 
Flying Saucer Review en 1964 (FSR, 
Vol. X, Ny 1, enero-febrero, p. 11), 
ha sido verificada por tres grupos de 
datos: Todos los aterrizajes antes de 
1962, todos los aterrizajes entre 1963 
y 1970, y todos los aterrizajes ibéricos. 

Estas tres curvas dan un máximo 
entre las 21 y las 22 horas e indican 
que el fenómeno que estamos estu¬ 
diando es constante: constante en el 
espacio (igual patrón en Francia, Pe¬ 
nínsula Ibérica, EE. UU. y el resto del 
mundo) y también en el tiempo (la 
diferencia entre los casos «antiguos» 
y «recientes» no es importante) (1). 

En los dos últimos años, Keel (2), 
Vallée (3), Saunders (4) y Ballester 
y Vallée (1) han efectuado intentos de 
analizar sus catálogos esforzándose 
por descubrir un patrón con el que se 


pruebe una constancia en cuanto al 
día de la semana. Los resultados de 
estas investigaciones varían amplia¬ 
mente. De acuerdo con Keel: 

«Tan pronto como tuve las obser¬ 
vaciones ordenadas por fechas, se evi¬ 
denció el primer patrón significativo. 
Era que las observaciones tendían a 
agruparse en unos determinados días 
de la semana. El miércoles fue el día 
que dio mayor número de ellas y, en 
general, tenían lugar entre las 20 y 
las 23 horas». * 

Desgraciadamente, los datos-base en 
este caso no están disponibles. Parece 
haber consistido exclusivamente de 
observaciones americanas durante un 
único año, 1966. Las estadísticas fue¬ 
ron efectuadas para una tercera parte 
de esta muestra, -consistentes en ca¬ 
sos del Grupo I de Keel. La distribu¬ 
ción hallada por Keel para este sub¬ 
grupo (730 casos) figura en la línea 1 
de la siguiente tabla, donde se han 
relacionado también: 

— En la línea 2, la distribución ha¬ 
llada para el catálogo Magonia [so¬ 
lamente en la edición americana 
del mismo. Editor de FSR^. 

— En la línea 3, la distribución para 
casos americanos del catálogo Ma¬ 
gonia. 

— En la línea 4, la distribución deter¬ 
minada por Saunders según el 
UFO-Cat 70. 

— En la línea 5, la distribución de¬ 
terminada por Ballester sobre ate¬ 
rrizajes ibéricos. 

— En la línea 6, la distribución de¬ 
terminada para todos los casos de 
la última versión del catálogo de 
aterrizajes, para los que conocía¬ 
mos tanto el día como la hora. 


(*) iLste itrtíciilo (leí I)r. VjilUW* l’iio oscTÍto el 11> de enero de e^te ;mo y fue revisíido por él mis¬ 
mo el díii 2 :^ de enero 

H;i sido piihliciido por ht revista intílesa Fluing Sancén He.vU'w (21 Ceeil Coiirt, Charing Cioss 
Itoad, London \VC 2) en el Vol. XVII, Niim. 2, mayo-;i,miio 1971, pp. S-l(l. Nuestro ami^o Yi- 
eente-.luan liallester Olmos, l*residentc del ('.EOSl (le Valeneia, ha revisado la tí'adiieeión 
castellana. 


— 12 — 



Autor 

AAuestreo (casos) 

L. 

M. 

Mi. 

j. 

V. 

s. 

D. 

1. 

Keel 

730 

13'5 

7 

20'5 

17'5 

15'5 

15 

1 1 

2. 

Vallée 

858 

16'5 

14'1 

14'3 

13'8 

16'4 

13'6 

11 

3. 

Vallée (US) 

300 

14'6 

14 

15'3 

16'3 

16'6 

13 

10 

4. 

Saunders 

7.025 

147 

15'1 

15'3 

14'3 

137 

12'8 

13'8 

5. 

Ballester 

81 

14'8 

9'8 

12'3 

16 

16 

12'3 

18'5 

6. 

Vallée 

746 

15'9 

13'5 

14'8 

14 

14'8 

13'8 

12'8 


Tabla I. Porcentajes de casos OVNI en relación con los días 

de la semana. 


unos comentarios aparecidos en 
la Flying Saucer Review sobre los re¬ 
sultados obtenidos por Saunders, éste 
hizo observar: 

«La naturaleza de las desigualda¬ 
des encontradas es fuertemente con¬ 
tradictoria con la opinión de la USAF 
(el sábado debería clasificarse en 
primer lugar en vez de en el último) 
y el punto de vista de Keel (el jueves 
debería clasificarse el último en lu¬ 
gar de ser casi el primero). Sin em¬ 
bargo, debe tenerse en cuenta que la 
opinión de Keel está basada única¬ 
mente sobre un estudio de casos 
Tipo /». 

Esta manifestación clama varios 
comentarios. La definición de Keel 
sobre observaciones del Tipo I no es 
la que se adopta generalmente (ate¬ 
rrizaje o casi aterrizaje): en la pági¬ 
na 15 de su libro, Keel nos cuenta 
una observación presenciada por Lam- 
bert y Rose en las afueras de Char- 
leston, estado de Carolina del Sur, 
en los EE.UU., el día 30 de marzo 
de 1966, en la que se consideró que 
el objeto estaba de 800 a 900 pies del 
suelo. Keel añade: «Esto fue lo que 
los ufólogos llaman una observación 
del Tipo I —un objeto p baja altura 
e informado por testigos fidedignos». 

Guardando esta definición en la 
memoria (y reteniendo in mente que 
no es posible que un testigo presen¬ 
cial pueda estimar la altura de un 
OVNI, a menos que el objeto esté 
muy cerca del suelo o de varios pun¬ 
tos de referencia), es difícil compa¬ 
rar sus resultados con los de Saun¬ 


ders, que trabaja con una muestra 
más extensa y que, en principio, con¬ 
sidera también el miércoles como 
día de máximas observaciones (ver 
Figura 1 para una comparación de 
los datos de Keel y los resultados 
obtenidos por Saunders). 



1.—CoinpíH'iK'ióii (h* los |)oi‘c*(*iit;i.ics (l¡;i- 
rios (trji/o piiiiti'iicfó) y .S;iiiii(kMS 

(tl'ÍIZO S(‘^ll ¡(lo). 

Estudiando la distribución fijada 
por Keel, observamos que las dife¬ 
rencias entre jueves y sábados son 
en realidad muy grandes, y merece la 
pena dedicar un examen serio de ello 
siempre y cuando los datos sean pues¬ 
tos a la disposición de los investiga¬ 
dores interesados. 


>(*) Si rccoiislriiiinos la imicstra ílcsciita cu la páj¡¡iiia 1!) del libro de Keel, podría iiiterpr-etai-se 
(pie usó los (íriipos I y 11 («objetos a baja altura» y «objetos a praii altura movitaidose de 
forma controlada», respeet ivaiuente) para estas estadistieas. Esto llevarla a un imiestr(‘o 
de 3.:b)0 casos. Tanto .Saunders como yo misino habíamos interpretado al principio los datos de 
K(‘el de (‘sta maiuMa. .Sin (‘inbarpo, el l)r. .Saund(‘rs indicó (pie en eorrespondeneia recibida 
de Keel habla leido lo s¡pu¡(‘nt(‘: «el (‘studio de IfMíC» (‘staba basado en 711(1 observaciones a 
baja altura». 


— 13 — 







Tratando con amplios catálogos en 
otros campos de la ciencia (astrono¬ 
mía, psicología), es habitual el discu¬ 
tir las fuentes, los efectos de selec¬ 
ción, el estudio de tendencias, la va¬ 
lidez y veracidad de las fechas, las 
técnicas de recopilación, etc., antes 
de emprender análisis secundarios 
sobre su estructura. Aquí, ni Keel ni 
Saunders han llevado a cabo tal dis¬ 
cusión y tenemos pocos datos para 
continuar intentando hacer coincidir 
los resultados de ambos. 

En el estudio sobre aterrizajes ibé¬ 
ricos (1), nuestros trabajos se basa¬ 
ron en una pequeña muestra e indi¬ 



L. 

M. 

Mí. 

j. 

V. 

s. 

D. 

0 a 4 

29 

14 

14 

13 

17 

27 

22 

4 a 8 

14 

10 

16 

11 

10 

12 

8 

8 a 12 

5 

12 

8 

5 

11 

7 

1 

12 a 16 

8 

4 

8 

11 

15 

11 

9 

16 a 20 

23 

15 

23 

28 

19 

20 

19 

20 a 24 

40 

46 

42 

37 

39 

26 

37 


Tabla //. Observaciones Tipo I relacionadas con el día y la hora. 


camos que las frecuencias de obser¬ 
vaciones estaban distribuidas «como 
se esperaría si fueran debidas al 
azar». No encontramos «patrón nin¬ 
guno en esta distribución que no fue¬ 
ra el reflejo de las costumbres de 
los testigos potenciales». Comparan¬ 
do esta declaración con el detallado 
informe de Saunders (4), nuestras 
opiniones pueden parecer quizás pre¬ 
maturas. Sin embargo, si nos para¬ 
mos a considerar este asunto, vemos 
que debemos señalar un factor que 
todos estamos olvidando: ¡Qué los 
casos OVNI ocurren en su mayor 
parte durante la noche! 



l'ifí. 2. — Número de easos 'l’ipo I (aterrizajes) diiraiite la semana. 


Esto signiñea que los estudios so¬ 
bre la distribución de las observa¬ 
ciones con relación a «los días de la 
semana» pueden carecer completa¬ 


mente de sentido, y que, en su lugar, 
estos estudios deberían ser efectua¬ 
dos sobre las «noches de la semana». 
Esto se representa en la Fig. 2. Los 


— 14 — 










































datos fueron obtenidos contando los 
aterrizajes que figuran en el catálogo 
Magonia para unos intervalos de cua¬ 
tro horas desde las 0 horas del lunes 
a las 24 horas del domingo, y llevaron 
a la obtención de los siguientes valo¬ 
res numéricos: 

Podemos determinar así cantida¬ 


des sobre intervalos de 24 horas. Si 
el intervalo se cuenta a partir de 
medianoche, resultan las cifras indi¬ 
cadas en la Tabla /, línea 6. Pero si 
contamos el intervalo a partir de me¬ 
diodía a mediodía, como creemos que 
debería hacerse, resulta lo siguiente: 


L M 

M Mi 

Mi J 

J V 


V s 

S D 

D L 

14'3 

13'8 

13'6 

Í5'2 


15'9 

117 

15'1 


Tabla III. Porcentajes de casos OVNI relacionados con las noches 

de la semana. 


Estas dos posibles interpretaciones 
ele los mismos datos se han trazado 
en la Fig. 3, donde puede verse que 
la distribución ha cambiado conside¬ 
rablemente. 



:í. — CoiiiparacMÓn dt* los i)orc*(Mit;ijes 
tíooliiriios y (Hiiriios paia los mismos datos. 

La menor proporción de aterrizajes 
se observa en la noche del sábado y 
la más alta en la noche del viernes. 

¿Qué podemos decir para resumir 
esta discusión? La única observación 


concreta que hemos hecho es la poca 
actividad que refleja la noche del sᬠ
bado, si los porcentajes se calculan 
para el día y la noche. Yo creo que 
Saunders nos brinda una explicación 
perfectamente comprensible de este 
efecto, diciendo que es un fenómeno 
causado por los editores de diarios: 

«Muchos diarios no se publican los 
sábados, o bien redactan todos los 
artículos, salvo la primera página 
(portada), antes de tiempo. Asumien¬ 
do que la mayoría de los diarios de¬ 
sean publicar noticias recientes, una 
visión que tuviera lugar en sábado 
tendría relativamente menos posibili¬ 
dades de ser conocida». 

Las otras variaciones que señalan 
las otras noches de la semana no 
parecen ser incompatibles con lo que 
podría esperarse de variaciones ca¬ 
suales. Sin embargo, sería interesan¬ 
tísimo analizar todo esto con mayor 
detalle, si otros investigadores pudie¬ 
ran suministrar estadísticas basadas 
en intervalos nocturnos, mejor que 
diurnos. 

Jaeques VALLEE 


{1| liiiIlcsU*!', Vicciitc-.lii;m y Vjillói', .I;ic*(|iu‘s (*ii «'l'iix* I ph('ii()m(‘ii:i in Spaiii juid Poi t iifí,;»'». /*\S7í 
cspccMíil Núm. I, ¡ifíosto 1H71. [ICii castolhiiio: iiúmci-o cxti-;! (k* STICXDIiK, Julio do líITl]. 

(2l .lohii. «Operotion 'l'rojiii! Hoi-sc», Piitii:im Hooks, Niit*v;i York 107(1, p. 2(1. 

y:i) Viillóo, .I;k*(Iiu*s oh «.\ o:it:ilo({iio of 02:i Lüiidin^ roi)oits», ¡'Sli. Vol. XV, Núm. 1, Jiilio-:i^osto 
1 !♦()!♦, p. 14. 

<1) Síiimdors, David oii «UPO aotivity in rolalioii lo day of' tho wook»' /*\S/Í Vol. XVfl Núm. 1, 
oiioro-í'ohrí'ro 11171, pp. 1(1-12. [Kn <‘1 preximo lu'imoro (IS do iiioliiiromos sii tra- 

diiooión oastollaiia]. 


— 15 — 










EL EXTRAÑO FENOMENO 
LUMINOSO DE ZAMORA 


La primera noticia que tuve del in¬ 
cidente acontecido en Zamora, fue la 
facilitada el día 25 de agosto por la 
Agencia Cifra, que la prensa difundió 
el día 26 de aquel mismo mes. 

Veamos, por ejemplo, lo que decía 
literalmente el diario Ya de Madrid: 

«Zamora, 25 (Cifra). — Un vecino 
de la localidad de Nuez, en término 
de Trabazos, asegura haber visto du¬ 
rante la pasada noche un platillo vo¬ 
lante cuando conducía un automóvil 
por las inmediaciones de la primera 
población citada. Braulio Casas Ro¬ 
dríguez, de treinta y cuatro años, ca¬ 
sado y taxista de profesión, ha afir¬ 
mado que cuando marchaba solo en 
el vehículo en dirección al pueblo de 
San Pedro de las Herrerías, y apro¬ 
ximadamente a un kilómetro de 
Nuez, advirtió como un objeto circu¬ 
lar de metro y medio de diámetro, 
que despedía una intensa luz amari¬ 
lla, se posaba sobre la carretera a 
unos dos metros de distancia. El mo¬ 
tor del automóvil se detuvo sin in¬ 
tervención alguna de Braulio, y pocos 
momentos después, el extraño obje¬ 
to emprendió la ascensión, y a esca¬ 
sa altura del suelo se perdió entre los 
árboles de una vega inmediata, sin 
dejar de despedir el resplandor bri¬ 
llante amarillo, del que dejó señales 
sobre el pavimento. Otros vecinos de 
la mencionada localidad aseguran ha¬ 
ber presenciado también el paso del 
objeto brillante, a escasa altura so¬ 
bre la copa de los árboles». 

* * * 

De mi conversación con el señor 
Basilio —y no Braulio— Casas Ro¬ 
dríguez y del examen que realicé en 
la zona de los acontecimientos, dedu¬ 
je inmediatamente que la nota del 
diario había descrito los hechos des¬ 
virtuados, tal vez en favor de ese sen- 
sacionalismos comercial y farandule¬ 
ro que tanto me indigna. 

Por tanto, el testigo don Basilio 


por Francisco Lezcano Lezcano 

Casas Rodríguez nunca aseguró ha¬ 
ber visto un platillo volante; a lo 
sumo lo sugirió como una posibili¬ 
dad. Tampoco afirmó que un objeto 
circular de metro y medio de diáme¬ 
tro se hubiese posado sobre la carre¬ 
tera. Y menos aún que éste dejase so¬ 
bre el pavimiento señales del resplan¬ 
dor amarillo. De todo ello resulta que 
la afirmación categórica de «platillo 
volante» y de «aterrizaje» es temera¬ 
ria y se aleja de los hechos en su 
apreciación objetiva. 

"k /V íV 

Según comprobé punto por pun¬ 
to, los acontecimientos fueron como 
sigue: 

El día 22 de agosto, domingo, a las 
doce de la noche, don Basilio Casas 
partió de su casa, en el taxi de su 
propiedad, con la intención de ir a la 
estación de ferrocarril de San Pedro 
de las Herrerías, donde debía llevar 
a unos familiares suyos a la espera 
en Alcañices. 

Estando a un kilómetro de Nuez, 
en la curva conocida con el nombre 
de «Cruz del Camino de Trabazos», 
distinguió a su derecha y a lo lejos, 
hacia el Sur-Oeste, una luz, en un lu¬ 
gar llamado «Los Lamederos». 

La luz amarillenta fue considerada 
por el testigo como propia de algún 
tractor trabajando en la recogida de 
las mieses de verano. Pero, en el fon¬ 
do, la idea no le convencía pues era 
improbable que en altas horas de la 
noche y en pleno domingo, alguien 
recogiese la mies. Agudizó la mirada 
con insistente curiosidad, pero al no 
poderse dar otra explicación lógica, 
volvió a usar la primitiva. Y continuó 
su marcha con lentitud... 

Desde la otra curva, situada dos¬ 
cientos metros más adelante, observó 
que el extraño fenómeno se despla¬ 
zaba hacia la izquierda, de un modo 
progresivo, hacia una loma conocida 


— 16 — 



por «El Altillo», por donde discurre 
la vereda que viene de San Martín y 
es perpendicular a la carretera de 
Nuez. El señor Basilio detuvo el co¬ 
che y se apeó pensando que tal vez 
contemplaba un reflejo en el cristal 
del parabrisas. Pero no. Dio las luces 
largas y detuvo el motor para obser¬ 
var bien y cercionarse definitivamen¬ 
te si se trataba o no de un tractor: 
única solución que continuaba admi¬ 
tiendo y desechando. Entonces com¬ 
probó que una luz andaba por el mon¬ 
te y que no se oía nada. Se dijo que 
quizás era un pequeño avión averiado, 
que habiendo tomado tierra, rodaba 
por la vereda. Sin embargo, la falta 
de sonidos de motor le hacían dudar. 
Pensó: «Bueno, lo que sea si continua 
por el camino que lleva podrá cru¬ 
zarse conmigo». 

Impulsado por la curiosidad y el 
deseo de tranquilizar sus temores, 
volvió a ocupar el coche. Lo puso al 
tope de velocidad que le permitía el 
terreno y se dirigió al cruce, donde 
estimaba que por fuerza debía de pa¬ 
sar el fenómeno no identificado. 

Rodó a unos 80 kilómetros por ho¬ 
ra. Pero cuando alcanzó el cruce sólo 
distinguió los reflejos del brillo del 


presunto objeto, tiñendo las copas 
de los pinos... La cosa pudo haber 
desviado su ruta. O aquello no había 
estado a la distancia calculada, con 
bastante posibilidad de error por la 
falta de puntos de referencia en la 
noche y efecto de la perspectiva, o 
sea que, en lugar de ir por la vereda, 
lo había hecho algo más atrás, o bien 
que en el último momento cambió de 
ruta desviándose hacia la derecha. 

Había avanzado con el vehículo 
unos veinte metros, cuando de nuevo 
distinguió el enigmático foco en la 
distancia, caminando directo hacia él. 

El mal estado del camino y la pre¬ 
ocupación ante lo desconocido, hizo 
a Basilio retener la velocidad hasta 
unos diez kilómetros por hora. 

Con la inquietud que es de supo¬ 
ner, Basilio detuvo el coche porque 
la luz, a unos cien centímetros del 
suelo, se acercaba inexorable, cada 
vez más fuerte y mayor. El deslum¬ 
bramiento era tremendo. Y siguió el 
disco hacia delante hasta quedar a 
dos metros del taxi. Su aspecto era 
el de un enorme foco. Un disco de 
metro a metro y medio de luz intensa. 
Basilio, atemorizado, no fue capaz de 
reaccionar en aquellos momentos eter- 


— 17 — 











nos, ni creo que fuese posible. No 
sintió más calor que el de su propio 
cuerpo, tampoco frío ni algún tipo de 
vibración o de sonido de motor o de 
turbina. Ningún olor extraño. La luz 
estaba allí, delante de él, rodeada del 
silencio absoluto. No podía saber qué 
había detrás de aquella, aparentemen¬ 
te ingrávida, fuente luminosa. No po¬ 
día saber si detrás del deslumbra¬ 
miento se ocultaba la masa de un 
sólido, de una enigmática máquina... 

En este momento quedó cortada la 
corriente del coche sin intervención 
del chófer. Mirando la luz, Basilio la 
comparó en su mente con el Sol cuan¬ 
do se oculta o sale por el horizonte, 
pero teniéndolo a diez metros de dis¬ 
tancia. 

De súbito, se hizo la oscuridad a su 
alrededor. Pero al poco, y al mirar a 
su derecha, donde hay un prado y un 
pequeño valle, a unos quince metros 
volvió a ver la incógnita luz precedida 
por el característico círculo de un 
piloto rojo. Y calculó que la distancia 
entre éste y la luz de proa debía ser 
entre los dos y los tres metros. A 
mí esto me ha hecho pensar que, si 
consideramos que un artefacto de dos 
metros de largo, con un foco central 
en el morro, avanza sobre un colchón 
de fuerza desconocida, hemos de con¬ 
siderar como posible, y estimando el 
ancho de la carretera, que el presunto 
artilugio podría tener unos cuatro 
metros de diámetro y no más de 1,70 
metros de altura, ateniéndome al ta¬ 
maño de los árboles y a la escasa 
profundidad del valle. 





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Plano general de la zona 


Basilio continuó observando el re¬ 
flejo entre los árboles. Y aun tuvo la 
valentía, fue capaz a pesar de todo, 
de salir del coche y, tomando un veri¬ 
cueto, ir valle adentro tras él por «El 


Pomar». Pero le fue imposible darle 
alcance. Fastidiado, intrigado y teme¬ 
roso, regresó al coche y lo puso en 
marcha, notando que lo hacía con 
diñcultad. 

Arrancó hacia el pueblo de Traba- 
zos y se detuvo en ía cuesta que exis¬ 
te a la entrada. Se apeó y utilizando 
como otero una fuente, escudriñó 
hacia «El Pomar», que continuaba ilu¬ 
minado por la misteriosa luz amari¬ 
llenta. 

Al poco, con el coche se dirigió a 
la «Casa del Tío Collado», que es una 
cantina, pensando que éste suele 
acostarse muy tarde y que podía muy 
bien haberlo \'isto todo, porque des¬ 
de allí se distinguen los puntos por 
donde él acababa de pasar. Pero esta¬ 
ba cerrada. Todos descansaban. Pen¬ 
só en el cartero de Nuez, con el que 
tiene mucha amistad. Pero al com¬ 
probar que la casa estaba a oscuras, 
pensó que también dormía y no quiso 
molestar... 

De haber hallado compañía, hubiese 
seguido por la carretera nacional has¬ 
ta el Puente Internacional, ojeando. 
El inexplicable fenómeno se fue ha¬ 
cia el Sur-Oeste. 

Basilio Casas Rodríguez volvió a su 
taxi y se dirigió donde sus parientes, 
a los que debía trasladar al express. 
Y allí, en el cuartel de la guardia civil 
de Alcañices contó la alucinante aven¬ 
tura a todos. Pero no le tomaron de¬ 
masiado en serio. 

íV * * 

El día 28 estuve en «Los Lamede- 
ros», punto donde descubrió por pri¬ 
mera vez la luz. Acompañado del se¬ 
ñor Basilio hicimos un registro de la 
zona en busca de huellas. Pero las 
únicas que hallamos fueron las de los 
tractores que normalmente trabajan 
en el lugar. No encontramos otras 
marcas sobre el terreno ni descubri¬ 
mos algún efecto extraño sobre la 
vegetación circundante. 

Examiné con la máxima atención el 
lugar exacto donde, según las indica¬ 
ciones del señor Basilio, estuvo dete¬ 
nida la misteriosa luz. Pero tampoco 
había marca alguna, aunque de ha¬ 
berlas habido, la lluvia de los días 
anteriores hubiese terminado por ba¬ 
rrerlas, esto sin contar el paso nor¬ 
mal de vehículos y de ganado vacuno. 


— 18 
















A mi pregunta de si durante la mis¬ 
ma noche él había descubierto algo 
extraño sobre el pavimento, Basilio 
Casas me respondió que no, que ha¬ 
bía mirado con una linterna y que 
lo único que le pareció ver fue el 
polvo del camino como arremolinado, 
sin que lo pueda afirmar categórica¬ 
mente. 

También estuve observando con cui¬ 
dado los vegetales del valle y de la 


cuneta que consideramos bajo la in¬ 
fluencia del presunto OVNI. No en¬ 
contré nada anormal. No encontramos 
nada. Como tampoco en las piedras a 
en la tierra. 

El análisis posterior del material 
recogido in sitii, no acusó anomalías. 

Y otra cosa que no olvidé fue che¬ 
quear la superficie del taxi, pero 
estaba intacta. No tenía marcas de 
calor, o algún otro tipo de radiación. 


* * 


* 


Como capítulo aparte creo necesa¬ 
rio hacer constar que la conversación 
sostenida con el Sr. Basilio Casas en 
relación con su experiencia, la gravé 
en cinta ante la presencia de dos tes¬ 
tigos: las señoritas Marisa Abad y 
Rosa-Mari Cristóbal, que en todo mo¬ 
mento me acompañaron en calidad de 
colaboradoras espontáneas, y a quie¬ 
nes les estoy sumamente agradecido 
por su ayuda. 

El señor Ramón Rodríguez Pérez, 
de 31 años, íntimo amigo de Basilio 
Casas, fue la primera persona a quien 
éste narró los hechos a la mañana si¬ 
guiente. También hice una entrevista 
a don Ramón Rodríguez, que gravé 
en la cinta. Ambas versiones de lo 
sucedido resultaron coincidentes. 


Por otra parte, mostré al señor Ba¬ 
silio Casas una colección de fotogra¬ 
fías de OVNIs, entre las cuales había 
algunas trucadas y otras considera¬ 
das reales. Tendenciosamente le rogué 
me señalase las iguales o parecidas 
al «platillo volante» que había visto. 
El me contestó que sólo había visto 
un foco de luz y que ninguna de 
aquellas fotos tenía que ver con su 
experiencia... 

Creo que para medir la sinceridad 
y buena fe del testigo, la prueba es 
válida pues, de haber sido un mitó- 
mano, aquella oportunidad no la hu¬ 
biese dejado escapar. 

Francisco LEZCANO LEZCANO 


VISITARON EL C. E. /. 

Durante el pasado mes de octubre, el conocido investigador Don Vi- 
cente-Juan Ballester Olmos, Presidente del CEONI, y el Capitán de la 
Armada Argentina Don Ornar Pagani, investigador oficial de la Armada 
de su país, realizaron una visita a nuestro local social, durante la cual 
intercambiamos diversos puntos de vista sobre la problemática OVNI. 


Hable a sus amigos de STENDEK, y si alguno de ellos le relata una posible 
observación OVNI le agradeceremos nos lo comunique lo más rápidamente 
posible (CEI, Apartado 282, Barcelona) y a los pocos días recibirá varios Cues¬ 
tionarios para cumplimentar. 




LOS EXTRA-TERRESTRES (III) 


CASOS AISLADOS («C, A.»). —En 
total suman 6 y se refieren a los ocu¬ 
pantes de forma humana cuya des¬ 
cripción no encaja con ninguna de 
los 12 tipos descritos hasta ahora. 
Cada caso, al ser único en su género, 
ha sido ordenado y numerado dentro 
del total según la fecha de su obser¬ 
vación. 

«C. A. 1»: Caso n.^’ 85. Estatura de 
1 metro. Rostro como «la cabeza de 
una rana», con piel grisácea. Cuerpo 
asimétrico: el tórax es más grande en 
el lado derecho y el brazo izquierdo 
es más corto que el derecho. Vesti¬ 
menta ajustada de color gris. 

«C. A. 2»; Caso N."" 87. Estatura de 
1 metro. Cabeza de dimensiones nor¬ 
males, con unos ojos redondos gran¬ 
des, una especie de hendidura en el 
lugar de la boca y unas orejas seme¬ 
jantes a las de un murciélago. Cuerpo 
luminoso, provisto de piernas cortas 



y brazos largos. Manos con garras. 
Aparentemente van desnudos. 


por Ja ier U. Pe^eira'' 

«C. A, 3»: Caso N.” 129. Estatura 
de 4 a 5 metros. Vestimenta ajustada, 
con un casco brillante provisto de 
una pequeña antena. 

«C. A. 4»: Caso n."" 154. Estatura de 
80 cms. Un único ojo. 

«C. A. 5»: Caso N.” 158. Estatura 
de 80 cms. Un único ojo. El cuerpo 
está cubierto por una especie de ban¬ 
das plateadas y doradas. 

«C. A. 6»: Caso Ny 218. Criatura 
descrita como «una mujer pequeña». 
Boca grande y orejas puntiagudas. 

* * 

CASOS DE TRIPULACIONES MIX¬ 
TAS. — En total suman 3. Esta cate¬ 
goría agrupa los casos en los que se 
ha visto juntos a ocupantes pertene¬ 
cientes a diferentes variantes o a di¬ 
versos tipos. 

Caso N.^ 63: Le Vezenay, Francia, 
18 de octubre de 1954: Tl.Vl y T.2. 

Caso N.^ 104: Lagóa Negra, estado 
de Rio Grande do Sul, Brasil, enero 
de 1958: T3.V2 y T3.V3. 

Caso N." 166: Aguas Brancas, esta¬ 
do de Pernambuco, Brasil, 25 de fe¬ 
brero de 1966: T8.V2 y T9. 

* * * 

CASOS EXTRAORDINARIOS. — La 
observación de los tripulantes de un 
OVNI constituye ya de por sí un 
suceso extraordinario, pero la lista 
de las observaciones que se adjunta 
a este estudio comporta unos casos 
tan fantásticos que hemos decidido 
analizarlos uno a uno. Dado el carác¬ 
ter sintético y resumido de esta expo¬ 
sición, no nos es posible examinarlos 
aquí. Los números que llevan en la 


^''') (ií'iicrii 1 (l(‘l (¡(ilO.WI («driipo Oaiicht) (U' liivcslijíí»(,‘ru) de Objetos Aéreos NAo lii- 

(leiitífieados») de Porto Aleare, Estado de Itio (Iraiide do Sul, brasil, 'l'i'adueeióii d(‘ la i’evista 
del (¡EIW. l*J\én<)nií‘nvs Siyitian.v, Núiii. 2."), septieiubre 1117(1, pp. 2r>-28. 


— 20 — 


lista general vienen en funeión de la 
elasifieaeión en tres eategorías que 
hieimos al final de la seeeión 2 de la 
segunda parte de nuestro estudio (*). 

Casos de contactos (eontaetees) dig¬ 
nos de fe: Núms. 12, 33, 95, 137 y 147. 

Casos reportados bajo hipnosis: 
Núms. 121, 168, 178 y 195. 

Casos de observaciones excepciona¬ 
les: Núms. 14, 167 y 221. 

* -k k 

CASOS DE FORMA NO HUMANA. 
El número total de estos easos se ele¬ 
va a 9. 

1) Caso 42. Prémanon, Fran¬ 
ela, 27 de septiembre de 1954: forma 
de «un trozo de terrón de azúear 
abierto por la parte baja» de super- 
fieie brillante. 

2) Caso 88. Casa Blanea, Es¬ 
tados Unidos, 22 de agosto de 1955: 
seres pareeidos a fantasmas. Esta¬ 
tura de 1 metro. Ojos y boea grandes 
y de eolor rojo. Cuerpo transparente. 
No se observó la preseneia de piernas. 

3) Caso 103. Oíd Saybrook, 

EE.UU., 16 de dieiembre de 1957. Es¬ 
tatura de 1 '20 metros. Cabeza euadra- 
da y euerpo en forma de eampana. 


4) Caso N.*’ lio. Domsyen, Sueeia,. 
20 de dieiembre de 1958. Aspeeto 
amorfo y eolor gris. Estatura de un 
metro y aneho de 40 ems. Unas pe¬ 
queñas bolas en el lugar de los brazos. 
Aparieneia «gelatinosa». 

5) Caso N.’* 118. Siraeusa, Italia, 

29 de mayo de 1960. Estatura de 
1 metro. Vestimentas eon reflejos iri¬ 
sados semejantes a eseafandras. En 
lugar de brazos había dos «cosas» que 
se parecían a unas «alas pequeñas». 

6) Caso N.^’ 124. Itapirito, Brasil, 

30 de agosto de 1962. Criatura de for¬ 
ma redondeada, de 170 metros de 
alto y con una cabeza pequeña. Extre¬ 
midades cortas. Vestimenta parecida 
a cuero y con la parte superior lu¬ 
minosa. 

7) Caso N.‘* 131. Saltwood, Ingla¬ 
terra, 16 de noviembre de 1963. Esta¬ 
tura de 1 '70 metros. Sin cabeza. Piel 
negra. De cada lado salían unas alas 
como las de un murciélago. 

8) Caso N."" 163. Long Prairie, Es¬ 
tados Unidos, 23 de octubre de 1965. 
Estatura de unos 15 ems. Se trataba 
de una especie de cajas cilindricas 
que se desplazaban sobre dos «nada¬ 
deras» o «aletas». Los brazos se ase¬ 
mejaban a «cerillas». Comportamiento 
humano. 



Nuevo Tii)(); «llura dr SO ruis. 

Ver STI’:\¡)i:/\ O."), juuio lílTl, p. 17, en rl cpimafV «l•r(•c•ision(•s sol)i<‘ los rasos r<‘tcni(los para 
la rlasiík'arióii». 


— 21 — 











9) Caso N/’ 224. Childers, Austra¬ 
lia, 15 de enero de 1969. Aspecto 
amorfo. Estatura triple de lo normal. 
Gruesas extremidades. Color púrpura. 

íV íV ■sV 

NUEVO TIPO («N. r.»j. —Ha sido 
observando en 3 ocasiones. Abarca 
todos los ocupantes que tienen un 
único ojo. Sin variantes. 

Este nuevo tipo fue creado después 
de las conclusiones del estudio inicial. 
Sus componentes son los casos N."" 154 
y N.'’ 158 («C. A. 4» y «C. A. 5») y el 
caso sucedido en Makallé, en el Chaco 
argentino, el 9 de octubre de 1969 y 
del que tuvimos conocimiento en ju¬ 
nio de 1970. El lugar real que Ies 
corresponde es entre los tipos T6 y T7. 


Estatura de 80 cms. Rostro provis¬ 
to de un único ojo. En un caso la 
cabellera era larga. 

En otro caso se habló de la vesti¬ 
menta: el cuerpo estaba cubierto de 
«bandas plateadas». No llevan casco, 
máscara, etc. 

Nada nos ha sido comunicado con 
referencia a su actitud, aunque pa¬ 
rece que en apariencia fue de indife¬ 
rencia. No se ha observado la presen¬ 
cia de «armas» ni tampoco ha tenido 
lugar ningún tipo de diálogo. 

En total se han visto 72 ocupantes 
de este tipo, 9 fuera de las naves y 
3 en el interior de otra nave. 

Dos casos tuvieron lugar en el Perú 
en 1965 y el restante en la Argentina 
en 1969. 


60ETHE CITA LA OBSERVACION 
DE UN METEORO 


El famoso escritor alemán Johann 
W. Goethe escribió una obra de carác¬ 
ter científico titulada «Esbozo de una 
Teoría de los Colores». En la parte 
denominada «Los colores cndópticos» 
habla, en el apartado XXXI, de los 
meteoros atmosféricos y cita, a modo 
de ejemplo, la observación de uno 
de ellos. 

«Un s'ngular meteoro, determinado 
al parecer por la acción del reflejo 
directo, es el que describe el atento 
viajero Bory de Saint Vicent, en los 
siguientes términos: 

»En la tarde del 2 de Germinal del 
año X (22 de marzo de 1802), vimos 
un bellísimo fenómeno luminoso. El 
cielo estaba puro, sobre todo hacia 
Poniente; y en el momento en que el 
Sol se aproximaba al horizonte, dejᬠ
ronse ver del lado diametralmente 
opuesto cinco o seis hacecillos de ra¬ 
yos luminosos. Partían divergentes de 
un semidisco semejante a un gran 


globo cuya mitad ocultase el horizon¬ 
te. Ese semidisco era del color del 
cielo cuando su azul brilla con más 
esplendor. Los rayos parecían tanto 
más vivos cuanto más cerca estaba el 
Sol de desaparecer. 

»Habiéndose llenado el Poniente de 
nubes, que hurtaban la vista del Sol, 
no cesó el fenómeno luminoso; el ins¬ 
tante en que se hizo más sensible fue 
aquel en que el astro del día hubo de 
descender por debajo del horizonte, y 
a partir de ese momento disminuyó 
su brillo y fue poco a poco desapa¬ 
reciendo». 

Esta curiosa observación nos fue 
enviada por el lector señor M. V., 
quien la extrajo del primer volumen 
de las Obras Completas de este es¬ 
critor, publicadas por Aguilar, S. A. 
de Ediciones de Madrid, página 560. 
Desde estas líneas, le agradecemos su 
desinteresada colaboración. 


— 22 — 



UN CABALLO RESULTA ENFERMO TRAS 

UN INCIDENTE OVNIf 


En los anales del problema OVNI 
ya es famoso el caso de «Snippy», un 
poney domesticado perteneciente al 
Rancho King de Alamosa, Colorado, 
en los EE. UU., que en septiembre de 
1971 fue hallado muerto con la carne 
hecha jirones y con heridas en el cue¬ 
llo y cabeza que fueron examinadas 
por un veterinario. Unas extrañas 
huellas halladas en el suelo, muy 
cerca del animal, así como las visio¬ 
nes inexplicables de objetos aéreos, 
llevaron a la conclusión de que visi¬ 
tantes extraterrestres estaban involu¬ 
crados en el asunto (1). 

Este caso se convirtió rápidamente 
en una sensacional noticia de primera 
página, y, como consecuencia de ello, 
en una atracción turística, con el re¬ 
sultado de que pasado algún tiempo 
se hacía difícil distinguir la ficción 
de la realidad. Sin embargo, sean los 
que fueren los hechos reales (poste¬ 
riormente la atención se centró sobre 
otras muertes de animales en ran¬ 
chos situados en la misma área y 
ocurridas aproximadamente en la 
misma época), no cabe duda que los 
ocupantes de los OVNIs sienten un 
exagerado interés por nuestra fauna 
animal, a menudo con desgraciados 
resultados. A su vez, los animales 
reaccionan en general con un frenesí 
rayano en la locura siempre que pre¬ 
sienten a un OVNI por los alrededo¬ 
res. Diferentes testigos creen que 
esta reacción se debe a que las mis¬ 
teriosas naves emiten un sonido de¬ 
masiado alto (¿o demasiado bajo?) 
para que pueda ser percibido por el 
oído humano, pero sí lo suficiente 
para que lo perciban los animales 
que, por razones aún no explicadas, 
enloquecen al oir este peculiar so¬ 
nido. 

Si nos atenemos a lo dicho ante¬ 
riormente, quizá pueda explicarse 
—una pequeña parte de la historia, 
como mínimo— los apuros de un ca¬ 


po/- John Magor 

bailo canadiense; parece ser que hubo 
otro envuelto en el asunto, pero sin 
que existiera testigo presencial algu¬ 
no. Oímos hablar de ello por primera 
vez a un investigador del problema 
OVNI, el Sr. Bill Alian, de Calgary, 
quien nos envió una cinta magneto¬ 
fónica con la grabación del relato del 
incidente, después de nuestra visita a 
la provincia de Alberta durante el pa¬ 
sado otoño. La persona implicada en 
el incidente era un practicante de 
Calgary, quien nos rogó que no publi¬ 
cáramos su nombre. Conocemos su 
identidad, pero respetaremos su de¬ 
seo y le nombraremos como el 
<x doctor». 

El doctor explicó que el suceso ocu- 
irió aproximadamente a las ocho de 
la tarde a finales del mes de agosto 
de 1970, mientras paseaba a caballo 
a lo largo de un río de la Reserva In¬ 
dia de Sarcee, al oeste de Calgary. El 
tiempo era bueno y las estrellas co¬ 
menzaban a aparecer en el firma¬ 
mento. 

«De repente, sin causas aparentes, 
mi caballo, una yegua, se puso en po¬ 
sición de alerta, muy tiesa y empezó 
a dejar por el camino estiércol, que 
como es sabido, se trata de un signo 
inconfundible de nerviosismo. Al poco 
rato se puso violenta en extremo y 
prácticamente incontrolable, dando 
vueltas sobre sí y encabritándose. Tu¬ 
ve que poner en práctica toda mi ha¬ 
bilidad para dominarla, ya que a mi 
izquierda estaba el río y a la derecha 
había árboles y una alambrada de 
púas». 

En ese preciso momento, dijo el 
doctor, le pareció ver una rara nube 
volando a baja altura, con un contor¬ 
no confuso y de unos 70 pies de en¬ 
vergadura. 

Absorto en la tarea de intentar do¬ 
minar a su asustada montura, no le 
prestó atención al principio. Sin em¬ 
bargo, instantes después, se fijó en 


<*. Articulo aparecido cu el iiiiiucro 1-2 (1 í‘ la revista (Uinadiati UFO lieifort, de 1071, editada 
por el Sr. .loliii MajííH'. Dirección: I*. O. Itox, 758. Diinean, Itritish C.oliimhia. Canadá. 


— 23 — 



ella cuando empezaba a emerger si¬ 
lenciosamente de su interior un obje¬ 
to aparentemente sólido. 

«Emergió como para observar lo 
que estaba sucediendo debajo suyo; 
supongo que habría notado mi pre¬ 
sencia o la de mi 3'egua», dijo. «Es¬ 
taba construido con un material que 
a simple vista parecía plástico o fibra 
de vidrio, de un color azulado o azul 
plateado. La parte inferior, que fue 
todo lo que pude ver, era de forma 
ligeramente ovalada y poseía dos es¬ 
tructuras semejantes a respiraderos 
que giraban en direcciones opuestas, 
y pareciendo todo ello el paraguas de 
una seta. Aún ahora puedo verlo, dan¬ 
do vueltas y girando muy lenta¬ 
mente». 

En su conversación con el señor 
Alian, el doctor hizo hincapié en el 
hecho de que su visión de la nave 
había sido interrumpida violentamen¬ 
te por los movimientos salvajes del 
caballo, pero que después estuvo en 
condiciones de evocar los detalles 
grabádos en su mente. Recordaba que 


las dos estructuras parecidas a res¬ 
piraderos, que en un principio se mo¬ 
vían silencios^fliente, estaban sepa¬ 
radas por algo que sobresalía unos 
dos pies de ancho, y que las estruc¬ 
turas en cuestión deberían medir 
aproximadamente unos cuatro pies de 
ancho. Todo ello giraba alrededor 
de una pieza central, ligeramente rec¬ 
tangular, que sobresalía de la base de 
la nave. 

«Yo no pude oír nada, pero al des¬ 
cender el objeto debió emitir un fuer¬ 
te sonido que hirió los sensibles oídos 
de mi yegua, pues ésta agitó la ca¬ 
beza violentamente», añadió el doc¬ 
tor. «Estaba tan sorprendido con las 
extrañas reacciones de mi caballo 
que sólo pude entrever lo que estaba 
ocurriendo. Sin embargo, vi claramen¬ 
te cuando el objeto emprendió el re¬ 
greso a su punto de partida y, una 
vez dentro de la nube, todo el con¬ 
junto empezó a brillar, virando ha¬ 
cia el Sur-Oeste. Se movía lentamen¬ 
te, no pareciendo tener demasiada 
prisa, hasta que repentinamente la 


— 24 — 




h 



8 


1. — 2. lioidc matí*. — Los «rcs- 

p iríidíMos» tíiríiiido en (Hi-occiones oi)U(‘stas.— 
4. La luminosidad azul eléetrieo brillante. — 

Cúpula s(“mi-transpai-ent(* d(* Itl pies d(* diᬠ
metro; tíira en ambas direeeioiu's. — (), I’arte 
sni)ei'ioi’ bori'osa del OVNI. — 7. í'orte trans¬ 
versal: vista api'oximada d(* la nave. — S. S(*e- 
eión eíMitinl (pu* se proloiifía por debajo de 
los í)ordes. 

nube se volvió más borrosa y se des¬ 
integró. Tras ésto, el vehículo se alzó 
dirigiéndose hacia el horizonte y des¬ 
apareció». 

En ese momento, el doctor ya tenía 
dominada a su nerviosa yegua y ya 
había desmontado, sujetándola por 
las riendas aprovechando este instan¬ 
te de calma relativa. Fue entonces 
cuando percibió un ruido de suaves 
vibraciones que procedía de la nave 
cuando ésta empezaba a ascender. 
Imitó el efecto sonoro emitiendo un 
sonido sibilante que sonaba más o 
menos similar al zumbido que pro¬ 
duce un bastón al azotar el aire ha¬ 
cia adelante y hacia atrás. El doctor 
creyó que el sonido en cuestión po- 
pría tener aproximadamente el mis¬ 
mo tono que el emitido por un ven¬ 
tilador. 


Mientras, el señor Alian y el tam¬ 
bién ufólogo Dr. Max Edwards, de 
Victoria, provincia de British Colom¬ 
bia, que se hallaba de visita en Cal- 
gary, le preguntaron detalles adicio¬ 
nales. El doctor hizo un dibujo de lo 
que vio (véase la reproducción de Hal 
Crawford). También hizo hincapié en 
que nunca vio la parte superior del 
OVNI, pero su impresión personal 
era de que los bordes más altos es¬ 
taban curvados hacia arriba y hacia 
abajo. 

La parte inferior o base, que si 
pudo ver claramente, era de forma 
cóncava y consistía esencialmente en 
las dos estructuras concéntricas ya 
descritas. Estas eran de un color más 
oscuro que el material plástico de 
que estaba fabricado el cuerpo de la 
nave. Estimó el diámetro del OVNI 
en unos 40 pies. 

Un hecho particularmente intere¬ 
sante de la nave se refería a la apa¬ 
riencia y el movimiento de la sección 
central de la base, que él se figuró 
sería de unos diez pies de ancho y 
que estaba conectada a los bordes 
más sobresalientes del OVNI median¬ 
te unos radios que iban disminuyen¬ 
do de grosor paulatinamente. 

«Tenía tres o cuatro varillas de 
hierro semejantes a antenas que sa¬ 
lían de su superficie», dijo, «y pude 
ver por su movimiento que podían 
dar vueltas. Giraban un poco hacia 
una dirección, paraban, y seguida¬ 
mente giraban en dirección contra¬ 
ria. La longitud de estas varillas o an¬ 
tenas oscilaba entre los cuatro y los 
seis pies aproximadamente, y me dio 
la impresión de que se trataba de 
dispositivos de exploración. De hecho, 
todo el conjunto de la sección central 
tenía el aspecto de una especie de 
estación de observación». 

Aunque el objeto en sí tenía un 
acabado mate, el doctor observó que 
una luz azul eléctrico brillante salía 
por el eje central como si emergiera 
desde la nube. «Parecía un arco de 
soldador», dijo. 

El doctor explicó que durante los 
dos o tres días que siguieron al inci¬ 
dente, su caballo se mostró nervioso 
y muy asustadizo, sospechándose por 
experiencia que ello se debía a algún 


— 25 — 







ruido extraño que había oído y que 
le había afectado. Desgraciadamente, 
sin embargo, a medida que pasaban 
los días, la yegua se encontraba peor, 
cosa que hizo pensar que más que oír 
un sonido extraño y peligroso, quizás 
estuvo afectada por él. 

Este estado de inquietud no se le 
pasó hasta varias semanas más tarde 
de que el doctor hubiera informado 
de los lugares en donde habían suce¬ 
dido las extrañas visiones. Pero a 
esta inquietud le siguió una especie 
de erupción, parecida a una quema¬ 
dura, que le salió en la cabeza. En 
cosa de pocos días se le extendió por 
todo el cuello (la misma zona en 
la que se observaron los daños en 
«Snippy») y se inició una hinchazón 
parecida a la de unas paperas. 

«Aquello se asemejaba al bulto que 
hacen los tumores», fue la opinión del 
señor Alian quien se desplazó donde 
el caballo con un equipo móvil de TV 
desde Ontario. 

Según las últimas noticias, el vete¬ 
rinario ha sido incapaz de diagnosti¬ 
car el motivo de la inquietud ni las 
causas de la enfermedad. Se están 
analizando unas muestras de la piel 

pertenecientes al área afectada. 

* * * 

El doctor añadió a todo esto un in¬ 
cidente aún más extraño que vendría 
a complicar, si cabe, el asunto. Dijo 
que durante una hora, después del 
encuentro con la nave, su yegua per¬ 
maneció bastante nerviosa a pesar de 
que él intentaba calmarla con caricias. 

«Pero al poco .rato de que la hube 
montado y tomara el camino de re¬ 
greso, comenzó a encabritarse repen¬ 
tinamente y yo me dije: ¡Oh, no! ¡Una 
nueva visión! Pero esta vez no fue tan 
difícil sosegarla y continuamos el ca¬ 
mino hasta llegar a un matorral sobre 


el que yacía alguna cosa que atrajo 
mi atención pero que no podía distin¬ 
guir exactamente lo que era. Me acer¬ 
qué despacio y vi que se trataba de 
un caballo, evidentemente muerto. Lo 
extraño era que el lado del animal 
que quedaba a la vista estaba clara¬ 
mente chamuscado, aunque, sin em¬ 
bargo, no había ninguna señal de fue¬ 
go por los alrededores. Pero, fuera lo 
que fuere lo que había sucedido, ello 
había sido muy recientemente, ya que 
todavía se percibía en el aire el olor 
de quemado y, cuando después de 
desmontar, me acerqué y toqué el 
animal, éste estaba todavía caliente. 
Tampoco había ningún signo de rigor 
mortis». 

El doctor no asoció, en un princi¬ 
pio, este descubrimiento del caballo 
muerto con la observación de la nave. 
Lo contó como un asunto rutinario 
a un joven conocido, cuya familia 
había vivido cerca de aquel lugar, y 
ambos decidieron ir a ver si podían 
identiñcar a quien pertenecía el 
animal. 

Dado que no imaginaban nada ex¬ 
traño, esperaron tranquilamente al 
día siguiente. Trataron de encontrar 
el lugar en donde estaba el caballo, 
pero les fue imposible hallar ningún 
rastro de él ni huella de ninguna 
clase. Ante su perplejidad, la densa 
vegetación que rodeaba el lugar es¬ 
taba intacta y sin señal alguna, a pe¬ 
sar de que se babTía necesitado un 
vehículo de considerable peso para 
viajar a través de la maleza y otro 
para acarrear el cadáver. 

Así, pues, parece que el caballo 
fue alzado, de algún modo, desde el 
lugar en donde yacía y transportado 
por aire... 


John MAGOR 


<1) Respecto :íI asunto de «.S/í//>/jí/» véase poe ejemplo el diario ¡ai VimgiiiinUii, Rareeloiia, del 
21 de octubre de llKi?. 

'rambiéu es interesante reproducir altíunas eonsideraeioiies emitidas por el tírnpo americano 
NICAI*, a trav('*s de su publicación 77ie ¡iivesligtiior, correspondiente a octubre de IttbT 

y (jue Phciioiiiéiies SjMiiidikv, la revista del (iKI*A frunces, reprodujo (“u su número 14, del 
einnto trimestre de Ubi?, pp. :40-:{2. bai lesumen se piaule decir lo sitíuiente; cuando «Snin- 
ÍHI» fue hallado, ya llevaba un nu's muerto; parece rjue almúen puso fin a la vida del ca¬ 
ballo, ya (pie se halló eei’ea del mismo un termómetro; las aves depredadoras se eneaiKaron 
(le destrozar el cuerpo del animal, y para ello tuvieron un mes; el veterinario no realizf) 
ninguna autopsia de «Sai¡i/iu», sino un (‘xaimui prediminar; la idea d(‘ (pu‘ la mu(‘rt(‘ s(‘ 
debió a la intervención de ocupantes de OVNls no fue lanzada por el veterinario, sino por 
(‘I .Sr. King >' (‘I propietario del caballo; la propietaria d(‘ «Sni¡)j)g» no sufrió ninguna 
(luemadura al cogei- un pedazo de carne del animal, sino una inllamaeión; el único punto 
(lue no (pieda demasiado claro es el de la radioactividad anormal oliservada: ereeia en 
int(‘nsidad a paitir del punto donde se eiieontró el eueipo del caballo, ¿eoineideiieia? — 
Heildccióii. 


— 26 — 


SOCIOLOGIA DE LOS ATERRIZAJES 

IBERICOS 

por Jacques Valléey Vlcente-Juan Ballesier Olmos 


En una reciente publicación [véase el número extra de STENDEK^, hemos 
presentado un catálogo de 100 observaciones del Tipo 1 en la península 
Ibérica, y hemos analizado estos casos con respecto al tiempo y al espacio. 
El presente artículo se dirigirá a un estudio más profundo de los patrones 
sociológicos asociados con el fenómeno. En particular, trataremos de con¬ 
testar preguntas tales como: «¿Cuál es la distribución de las edades de 
los testigos?», «¿En qué proporción de los casos son éstos conocidos por 
sus nombres?», «¿Cuántas de las observaciones provienen de testigos únicos?», 
«¿Qué se encontraban haciendo cuando vieron el objeto?», «¿Cuál es su nivel 
intelectual?» 

1. LOS TESTIGOS 

La distribución del número de testigos en nuestro actual catálogo de 
aterrizajes se da en la Tabla 1 : 


h 

Tabla 1. Distribución del número de testigos. 

Notamos inmediatamente que esto lleva a un total de 562 personas aproxi- 
♦ madamente, de las cuales 89 son conocidas por sus nombres. Es digno de 

hacerse notar que, de 38 testigos cuyo sexo es conocido, y que se encontraban 
solos en el momento de la observación, 3/ eran hombres y 7 mujeres. 

2. DISTRIBUCION DE EDADES 

Conocemos la edad con precisión de sólo treinta y dos testigos. Aunque 
la muestra es reducida, intentaremos presentar una tosca estimación «pira¬ 
midal» para esas edades, que nos conduce al gráfico de la Figura 1. 

Notamos que el hecho de informar un aterrizaje no es típico de ningún 
grupo particular de edades, aunque existe una escasez de informes de adultos 


43 

casos 

con 

1 

testigo 

22 

» 

» 

2 

testigos 

11 

» 

» 


«varios» 

8 

» 

» 

3 

testigos 

8 

» 

» 

4 

testigos 

6 

» 

» 

5 

testigos 

2 

» 

» 

6 

testigos 

2 

» 

» 

1 

testigos 

3 

» 

» 


«una docena» 

1 

» 

» 


«unos 300» 


— 27 — 



"D 

O 


■s 



1 2 3 4 5 6 7 8 

número 



1 - I)is[ril)iio¡óii por (nhidcs 


Fi^. 2* Dihlrihiicióii scjíúii cl nivel iiileleeliiar 


de 30 a 50 años. Debido a que la muestra es muy pequeña, no hemos tratado* 
de preparar distribuciones separadas para testigos de uno y otro sexo. 

3. NIVEL INTELECTUAL 

El nivel intelectual es naturalmente difícil de estimar. Sin embargo, 
nuestros informes proveen generalmente información sobre la ocupación y 
el «status» del testigo, y tal información puede ser usada como un indicador 
de su educación y medio intelectual (aunque no de su habilidad mental). 
Nosotros hemos usado dichos indicadores para definir doce categorías con¬ 
venientes, que son como siguen : 


a) Analfabetos. Dos casos mencionan que los testigos no sabían leer ni 
escribir. 

b) Obreros de granja, pastores, etc. 

c) Conductores de camiones, equipo de granja, autobuses, taxis. 

d) Guardas y personal militar. 

e) Marinos y pescadores. 

f) Trabajadores industriales. 

g) Hombres de negocios. 

h) Artistas. 

i) Estudiantes de medicina e ingeniería. 

j) Ingenieros. 

k) Altos profesionales (tales como abogados, directores de banco). 

l) Miembros de la Universidad. 

Deseamos poner énfasis en que la clasificación es, lo admitimos, arbitraria.. 
Ha sido dispuesta por motivos de conveniencia e intenta reflejar el medio' 
ambiente del testigo más que su inteligencia individual. La Figura 2 muestra 
la distribución que observamos. 

4. ACTIVIDAD A LA HORA DE LA OBSERVACION 

La mayoría de los estudios de OVNI (tanto en pro como en contra) ignoran 
la cuestión de la actividad del testigo inmediatamente anterior a la obser¬ 
vación. Nosotros creemos que este punto es, en efecto, crucial, ya que se 
puede esperar una reacción bastante diferente ante una visión extraña de 


— 28 — 










































personas ocupadas en una actividad rutinaria y de aquellas que están haciendo 
algo poco usual: por ejemplo, fácilmente creeríamos que un hombre de la 
ciudad podría ser sorprendido por las vistas y sonidos de un área de playa 
donde podría estar paseando durante sus vacaciones, mientras que las mismas 
vistas y sonidos no confundirían a un hombre que haya vivido allí toda su 
vida. 

Una cuidadosa tabulación de las actividades de los testigos de aterrizajes 
-en España y Portugal (conocidas en 64 casos) lleva a la Tabla 2. 


37 en carretera 

Conduciendo.35 casos 

Esperando al autobús. 1 » 

Llevando una muía. 1 » 

3 a bordo de un barco 3 » 

6 en casa 

Dentro de la cocina 
Jugando en el patio 
Cuidando el patio . 

Junto a la casa 
Dormidos 

Dentro de la casa . 

2 trabajando (no rural) 


En el trabajo. 1 » 

De guardia. 1 » 


15 en el campo 
Trabajando . 

Volviendo del trabajo 
Area de excursión . 

Cuidando animales . 

Cazando 

Recogiendo leña 
Caminando . 

1 otros 

En la playa. 1 » 


Tabla 2. Ocupación de los testigos a la hora de la observación. 


2 » 

2 » 

4 » 

2 » 

1 » 

1 » 

3 » 


1 

1 

1 

1 

1 

1 


5. GRUPOS DE TESTIGOS 

Una cuestión más de interés es la siguiente: ¿Cuál es la relación entre 
las personas del grupo en los casos de múltiples testigos? Hemos llevado a 
cabo este análisis para casos de dos testigos y también para tres o más, 


llegando a los resultados de las 

Tablas 3 y 4. 



M II 

.1 E i\ 1 

IIOMHIIE 


Ksj)osa Novia 

Madre sia reí. [Colega 

hermano lío 

sin reí. 

Hombre con 3 2 

1 1 5 

2 1 

5 


Mujer con 1 

Tabla 3. Relación entre los testigos, caso 1: 
observación con dos testigos. 


— 29 — 






























Niños 


Colegas Otros 


Hombres con 
Pareja con 

Grupo de mujeres con 


9 

2 


9 


11 

2 


Tabla 4. Relación entre testigos, caso 2: tres testigos y más. 

6 . RESUMEN DE LOS HALLAZGOS 

Este artículo concierne a los testigos de los aterrizajes OVNI en España 
y Portugal. Hemos tratado de formular, documentar y clarificar una serie 
de nuevas cuestiones que no habían sido antes propuestas para esta 
población, ni, verdaderamente, para ningún otro conjunto de testigos OVNI. 
Los siguientes puntos se han hecho visibles: 

A) Los testigos representan la distribución válida de la población rural 
ibérica con una mezcla típica de niveles intelectuales y de grupos de edades. 

B) Ellos estaban ocupados en su actividad normal (la mayoría de los 
mismos conducían) cuando su atención fue llamada hacia un objeto inesperado.. 

C) En los casos de múltiples testigos, hemos investigado la relación entre 
las personas del grupo. Hemos intentado identificar alguna configuración 
anormal que pudiera contribuir a efectos psicológicos, falsas interpretaciones, 
etc., que frecuentemente se proponen como «explicaciones» para el objeto 
reportado (tales como «folie á deux», alucinación de masas, sugestión, etc.). 
Encontramos que los testigos de esos fenómenos de aterrizaje estaban bien 
con parientes cercanos, colegas de trabajo o con gente desconocida a la 
hora crucial de su observación. Este hallazgo, aunque no invalida por sí 
mismo una explicación psicológica, ciertamente sitúa los límites de los tipos 
de suposiciones que el teórico pueda emplear para formularla. 

D) Se ha hecho aparente que la siguiente regla de trabajo se ha satis¬ 
fecho una vez más : «Cuanto más sofisticados son los testigos de un suceso 
OVNI, menos probable es que informen de su observación». La proporción 
de los testigos con un alto nivel intelectual no es pequeña, pero la anterior 
ley se ha combinado con el carácter rural de los aterrizajes y ha dado una 
fuerte predisposición hacia las profesiones manuales. 

Encontramos también que las mujeres son menos susceptibles de reportar 
una observación de aterrizaje que los hombres, y que tenemos pocos informes 
de adultos de 30 a 50 años. 

E) El hecho de que los grupos de testigos exhiban una proporción casi 
idéntica de parientes cercanos, personas desconocidas y colegas de profesión 
(respectivamente: 38 %, 36 % y 26 %) nos indica que la observación de un 
suceso Tipo 1 no es debida a ciertas configuraciones preferidas o a relaciones 
interpersonales entre los testigos, como se podría esperar en el caso de 
fenómenos de ilusión, broma y sugestión. 


•k 


* 


* 


Sobre la base de estas estadísticas, nos parece que una explicación 
adecuada para los fenómenos descritos por los testigos debería ser ahora 
avistada en términos físicos. El análisis de los edades, ocupaciones y estado' 
social de los testigos de los aterrizajes de OVNIs, basado en alrededor de 
100 incidentes cuidadosamente evaluados, no parece proveer ningún apoyo 
para la tesis de que los informes fueron debidos a motivaciones psicológicas, 
o sociológicas por parte de los perceptores. 


Jacques VALLÉE 

Vicente Juan BALLESTEE OLMOS 


— 30 — 



Observaciones en e! Mundo 


CHILE 

«Numerosas personas fueron testi¬ 
gos de la aparición de un OVNI en 
Calama, en la noche del lunes 11 de 
octubre. El objeto volador fue avis¬ 
tado alrededor de las 22,30 horas en 
el sector de Avenida La Paz, donde 
permaneció por espacio de quince mi¬ 
nutos en un mismo lugar, en las cer¬ 
canías del Cementerio. 

Según los observadores, el aparato 
tendría un diámetro de unos 70 me¬ 
tros, de forma estrellada, carente de 
ruedas o patas y al detenerse no tomó 
contacto con la superficie terrestre, 
de tal manera que no dejó ninguna 
huella. 

Al permanecer detenido, el vehículo 
no producía ningún destello. Pasados 
unos 15 minutos, el vehículo se alejó 
rápidamente, produciendo destellos 
de luces que variaban entre los colo¬ 
res azul y amarillo. El objeto volador 
habría demorado menos de un segun¬ 
do en desaparecer. 

Alrededor de las 9 horas de ayer, 
día 12, el aparato fue visto nuevamen¬ 
te en las cercanías del Regimiento 
Calama, por espacio de dos minutos. 
El nuevo observador, que se identi¬ 
ficó como Nelson Alquinta, pertene¬ 
ciente al «Sindicato de Suplementeros 
de Calama», señaló que el vehículo se 
había desplazado con una velocidad 
extraordinaria, produciendo una luz 
intensa, de color azulado, pero sin 
cambiar de color como se señala fre¬ 
cuentemente. 

Al parecer se trataría del mismo 
aparato visto durante la noche, a me¬ 
nos de un kilómetro del lugar, medi¬ 
do en línea recta. Los servicios poli¬ 
ciales no tomaron conocimiento del 
hecho». 

Información de: El Mercurio de 
Antofagasta, Antofagasta, del 13 de 
octubre de 1971. Recorte de prensa 
enviado por don Pablo Petrovich, re¬ 
sidente en Santiago de Chile, a quien 
agradecemos su colaboración. 

* * * 


«Un avión chileno que volaba desde 
la ciudad de Punta Arenas en el sur 
del país, rumbo a Santiago de Chile, 
fue perseguido por no menos de 10 
OVNIs cuando el aparato se encon¬ 
traba a la altura de la ciudad de Ta- 
muco, a unos 700 kilómetros al sur 
de la capital, informa hoy, 19 de di¬ 
ciembre, el piloto del aparato. 

El aparato, un Boeing 121 de «Lan 
Chile», pilotado por el comandante 
Ricardo France, aterrizó a las 01,15 
de esta madrugada (00,15 GMT) en el 
aeropuerto de Pudahuel. 

Según informó France, el aparato 
estaba situado hacia el sector cordi¬ 
llerano cuando aparecieron unos 10 
OVNIs desplazándose a gran veloci¬ 
dad, cambiando de frecuencia mien¬ 
tras sus luces disminuían y aumen¬ 
taban su intensidad. La tripulación 
de la aeronave, que la integraban, 
además, el primer oficial Eduardo 
Ortiz y el ingeniero de vuelo Víctor 
Rubio, se comunicó con el aeropuerto 
de Puerto Montt, para informarse si 
había alguna flotilla de aviones en 
operaciones en el sector, recibiendo 
respuesta negativa. Entonces trataron 
de comprobar a los OVNIs con el ra¬ 
dar, pero con sorpresa comprobaron 
que ni figuraban en la pantalla ni ésta 
mostró interferencia. 

Posteriormente, los tripulantes se 
pusieron en comunicación con el aero¬ 
puerto de Pudahuel, siempre escolta¬ 
dos por los OVNIs, sosteniendo un 
activo diálogo que quedó grabado en 
cinta magnetofónica y que tiene una 
duración de treinta minutos. 

Los tripulantes del Boeing 121 se 
comunicaron también con el aero¬ 
puerto Carril Sur, en la ciudad de 
Concepción, donde los técnicos de la 
torre de control también observaron 
los OVNIs. Estos se mantuvieron en 
persecución del carguero hasta la al¬ 
tura de la ciudad de Chillán, a 400 
kilómetros al sur de la capital, donde 
luego de algunas maniobras, desapa¬ 
recieron a gran velocidad. 

El piloto dijo que no había sentido 
temor por el encuentro aun cuando 


— 31 — 


había sido su primera experiencia en 
esta materia». 

Información de: Ovaciones, Méxi¬ 
co DF, del 20 de diciembre de 1971. 
Recorte de prensa enviado por nues¬ 
tros corresponsales en la capital az¬ 
teca señores Fernando Téllez y Carlos 
Guzmán, a quienes agradecemos su 
colaboración. 

NORTE DE AFRICA 

«Cuatro extrañas luces detenidas 
en el aire y lanzando destellos inter¬ 
mitentes fueron observadas ayer, 10 
de noviembre, por diversas personas, 
preferentemente en la zona de Ceuta 
denominada Puertas del Campo. El 
misterioso fenómeno tuvo lugar sobre 
el espacio de la Bahía Sur y a no mu¬ 
cha altura. Después de unos diez mi¬ 
nutos aproximadamente, los objetos 
fulgurantes que tenían forma de pe¬ 
queñas lunas, iniciaron un rápido 
vuelo en distintas direcciones para 
desaparecer por último en el firma¬ 
mento. 

Según han relatado algunos testi¬ 
gos presenciales del fenómeno a los 
medios informativos locales, los obje¬ 
tos observados no se parecían en nada 
a los aparatos de navegación aérea 
conocidos». 

Información de: El Noticiero Uni¬ 
versal, Barcelona, 11 de noviembre 
de 1971. 

FRANCIA 

«El señor Angelo Cellot, agricultor, 
tuvo en la noche del sábado 14 de no¬ 
viembre el mayor susto de su vida. 
En un principio, lo negó todo, pero 
con posterioridad relató al correspon¬ 
sal del diario su aventura: 

»Vi un resplandor encima de una 
colina y pensé que se trataba de los 
faros del tractor de un vecino que 
estaba trabajando. Continué mi faena 
hasta que, al poco rato, un haz lumi¬ 
noso iluminó el campo. Al levantar la 
cabeza vi, a unos cincuenta metros 
de altura, una gran bola que se des¬ 
plazaba silenciosamente. Era tan gran¬ 
de como tres veces mi tractor y barría 
el terreno con cinco faros. El objeto 
me siguió hasta el margen del campo. 
Intenté iluminarlo con el faro orien- 
table de mi tractor pero el resplandor 


que provenía del cielo era de tanta 
potencia que neutralizaba el faro. Du¬ 
rante unos 10 minutos fui seguido 
por aquel artefacto». 

El testigo abandonó el tractor y 
fue a avisar a su hermano que se ha¬ 
llaba en la granja. Pero el objeto 
desapareció en el cielo. 

Gracias a esta exposición de los he¬ 
chos, otro agricultor de la misma 
comuna de Lot-et-Garonne, el señor 
Théo Tyce, de 35 años, que vive en el 
lugar conocido por Saint-Martin, re¬ 
lató una observación similar ocurrida 
algunos días antes. Según dijo, el ob¬ 
jeto se desplazaba por el cielo ilumi¬ 
nando el terreno pero sin llegar a 
aterrizar en ningún momento». 

Información de: La Dépéche du 
Midi, Tolosa, del 19 de noviembre de 
1971. Recorte de prensa facilitado por 
el lector don Jordi Marull, a quien 
agradecemos su colaboración. 

EE.UU. 

«Dos vigilantes y un policía mon¬ 
tada del Estado reportaron haber ob¬ 
servado dos UFOs sobre el condado 
de Talbot la pasada noche del 13 de 
diciembre. Los objetos son descritos 
como poseedores de destellos de luz 
rojos, verdes y blancos y que perma¬ 
necieron en posición estática durante 
más de una hora sobre el cielo al este 
de Easton, Estado de Maryland. Sin 
embargo, sus formas no pudieron ser 
determinadas ya que los mencionados 
objetos se hallaban a demasiada altu¬ 
ra; por otro lado, permanecieron de¬ 
masiado rato inmóviles para tratarse 
de aviones, dijo uno de los testigos. 

Portavoces de la Estación Aerona¬ 
val de Patuxet y de la Base Aérea de 
Dover, en las cercanías de Delaware, 
notificaron que por aquella zona no 
se encontraba evolucionando ningún 
avión, comunicó la policía. 

Posteriormente, portavoces de la 
Base de Dover dijeron que su radar 
había detectado algo, que podía tra¬ 
tarse de un avión aunque sin estar 
totalmente seguros de ello, dijo la 
policía. 

Los objetos fueron vistos por pri¬ 
mera vez a las 9 p.m. por Mike Walsh 
y Burton Wheedleton. Su observa¬ 
ción fue confirmada posteriormente 
por J. F. Cooper de la policía 


— 32 — 


montada dcl Estado en Easton. Hubo 
un momento en que las luces de los 
UFOs fueron visibles desde los barra¬ 
cones de la policía montada, situados 
cerca de Easton. A las 10,15 p.m. aun 
eran visibles las luces, pero a mayor 
altura y alejadas del punto de obser¬ 
vación inicial, reportó la policía. 

Información de: The Evening Sun, 
Baltimore, Maryland, del 14 de di¬ 
ciembre de 1971. Recorte de prensa 
enviado por el «UFO Information Re- 
trieval Center, Inc.» de Riderwood, 
Maryland, a quien agradecemos su 
amabilidad. 

PARAGUAY 

«El fugaz paso por los cielos de 
As^inción de un objeto volador, que 
se cree es un OVNI, fue visto por 
numerosas personas causando una 
viva impresión. EUqxtraño artefacto 
luminoso fue observado en la noche 
del domingo 19 de noviembre a hora 
relativamente temprana. 

Un testigo presencial declaró a la 
prensa: «Alrededor de las 10,30 ho¬ 
ras vi aparecer en el horizonte sur el 
objeto luminoso. Frené el automóvil 
y me detuve a observar más detenida¬ 
mente el objeto que tenía una forma 
cilindrica y era cuatro veces más 
grande que la Luna». 


Añadió que el OVNI tenía lumino¬ 
sidad opaca y su color era casi blan¬ 
co. Se desplazaba de Sur a Norte a 
una velocidad moderada. El testigo 
refirió que en un momento dado, al 
llegar prácticamente a la altura de su 
cabeza, el OVNI pareció quedar un 
momento en suspenso. Inmediata¬ 
mente siguió su desplazamiento hacia 
el Norte y a medida que se alejaba 
iba alargándose perdiendo su forma 
cilindrica hasta perderse en la obscu¬ 
ridad. 

Según la declaración de ese testigo, 
el fenómeno, insólito aquí, duró alre¬ 
dedor de siete minutos. Dijo que es¬ 
taba seguro de que se trataba de un 
OVNI a pesar de que muchos obser¬ 
vadores creen que podría tratarse de 
un globo de sonda, utilizado común¬ 
mente por la Fuerza Aérea Argentina 
con fines de investigación metereoló- 
gica. Añaden que el globo pudo des¬ 
plazarse hacia el cielo paraguayo acci¬ 
dentalmente». 

Información de: Ovaciones, México 
DF, del 21 de diciembre de 1971. Re¬ 
corte de prensa enviado por nuestros 
corresponsales en la capital azteca 
señores Fernando Téllez y Carlos Guz- 
mán, a quienes agradecemos su cola¬ 
boración. 


CELEBRACION DE LA ASAMBLEA GENERAL DEL C E. /. 


Con fecha 29 de diciembre se celebró la preceptiva Asamblea General 
anual y ordinaria de Socios del Centro de Estudios Inter planetarios, en cuya 
ocasión fue dada cuenta por el Consejo Directivo de la labor realizada en el 
transcurso del año, con lectura de la correspondiente Memoria que obtuvo 
la aprobación de los asistentes al acto. 

Se debatieron diversos asuntos de interés para la futura marcha del 
C.E.I., entre otros los relacionados con las actividades a programar y desarro¬ 
llar con asistencia de los Socios, tales como conferencias, cursillos, reunio¬ 
nes, etc., V se procedió asimismo a la elección de los mismos que constituirán 
el Consejo Directivo del C.E.I. en el próximo bienio 1912-1913, de acuerdo 
todo ello con lo previsto en los vigentes Estatutos. 

Efectuada la correspondiente votación se obtuvo el siguiente resultado: 


Presidente 

J. M. Casas Huguet 
Vice-Presidente 

Francisco Melis Comas 
Secretario General y Tesorero 
Pedro Redón Trabal 
Vice-Secretario 

Manuel Manen Rosell 


Consejeros 

Miguel Soler Cerceaii 
Juan Crexell Playá 
José Serra Planas 
Lluis Tomás Roig 
David G. López 
Alberto Adell Sabatés 
Lluis Mari Sala 


— 33 — 







5TEN 

□EK 



ESTUDIO DE 100 ATERRIZAJES DE OVNIs 
EN lA PENINSULA IBERICA 


/ y/\ HA SALIDO EL NUMERO 
EXTRA DE S TENDER/ 

Conjuntamente con las prestigiosas 
revistas de información OVNI siguien¬ 
tes : 

Data-Net, de los EE. UU. 

Liimiéres Dans La Nuit, de Francia. 

Flying Saucer Review, de Inglaterra. 

Hemos publicado el «Estudio de 100 
casos de aterrizajes ibéricos», realizado 
por Vicente-Juan Ballester Olmos y el 
doctor Jacqucs Vallée. 

Este número Extra contiene, ade¬ 
más, un extenso relato del caso de Vus¬ 
té (Cáceres) y unas consideraciones crí¬ 
ticas a la Clasificación OVNI estable¬ 
cida por el doctor Vallée. 

Recordamos a nuestros lectores que 
los cuatro primeros números de STEN- 
DEK están agotados. 


REVISTAS OVNI EN EL MUNDO 


THE A.P.R.O. BULLETIN 

Revista bimestral editada por la 
«Aerial Phenomena Research Organi- 
zation» y dirigid^ por la Sra. Coral E. 
Lorenzen. 

Dirigirse a: 

3.910 E, Kleindale Road 
Tucson 

Arizona 85.712 
U.S.A. 


BOLETIM S.B.E.D.V. 

Revista editada por la «Sociedade 
Brasileira de Estudios sobre Discos 
Voadores» y dirigida por el Dr. Wal- 
ter Buhler. 

Dirigirse a: 

Caixa Postal, 16.017 
Correio Largo do Machado 
Rio de Janeiro 
Guanabara 
BRASIL 


EN EL PROXIMO NUMERO 

— «Actividad OVNI en relación con los días de la semana», por el Dr. David 

Saunders. 

— «Nuevas aportaciones al caso Suárez Marzal», por Antonio M. Baragiola. 

— «Observación en Manises», por Albert Adell. 

— Posibles ambigüedades sobre OVNIs», por el Ingeniero Sebastián Robiou 

Lamarche. 


— «¿Observó Jacobo Casanova un OVNI?